Nadie sabe por qué razón extraña, Sara Rosso, una bloggera norteamericana fanática de la Nutella, decidió que el 5 de febrero sería el día ideal para festejarle o dedicárselo, obviamente devorando este producto que nació para abaratar los costos de las familias que querían consumir chocolate en los tiempos difíciles de la Segunda Guerra Mundial. Son tantos los fanáticos en el mundo que se instauró para siempre desde el 2007. O sea que ayer fue un día de fiesta para los golosos que, nobleza obliga decirlo, ni siquiera necesitan de una jornada especial para deleitarse con este preparado que, aunque le cueste, ya está igualando al dulce de leche.
Para todos ellos e inclusive para los que aún no se anotan en esta preferencia, en esta nota les ofrecemos dos recetas para prepararlo en casa, en cualquier momento porque el paso a paso es bastante sencillo y no menos rico que la receta comercial.
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Nutella casera
Ingredientes (para un frasco grande): 100 gramos de avellanas, 200 gramos de chocolate semi amargo (se puede reemplazar por cacao y esencia de vainilla a gusto), 200 gramos de leche condensada, 1 y 1/2 cucharada de miel.
Preparación: Tostar las avellanas en una olla a fuego medio o en una placa en el horno (a 200¦ C por unos 10 minutos). Esto es indiferente si son avellanas peladas o con cáscara. para darse cuenta cuando están tostadas hay que chequear que estén bien doradas y oler su aroma característico.
Si las avellanas están con cáscara, una vez tostadas, hay que pelarlas.
Procesar las avellanas, varias veces, hasta que aparezca el aceite natural que contiene la fruta seca. A su vez, hay que asegurarse que no queden trozos sueltos, sino una pasta cremosa. Incorporar la leche condensada, el chocolate semi amargo (previamente derretido a baño María) y la miel. Procesar unos minutos más hasta obtener la consistencia untable deseada.

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Crema de avellanas y chocolate saludable
Ingredientes: 150 gramos de avellanas tostadas sin piel, 100 mililitros de leche desnatada o vegetal (puede ser de almendras o de soja), 30 gramos de aceite de coco, 50 gramos de cacao en polvo sin azúcar, 1 cucharada de stevia o edulcorante.
Preparación: Triturar las avellanas tostadas y peladas en una procesadora. Al principio quedará un polvo, e incluso algunos trocitos que habrá que seguir moliendo, pero al seguir trabajándose, aparecerá una pasta cada vez más cremosa.
Incorporar el resto de los ingredientes en un recipiente y llevar a fuego medio, para mezclar mejor todos los ingredientes, removiendo constantemente hasta que se espese la crema. No es necesario cocinar, pero se sugiere llegar al fuego para integrar todo bien.
No hay mucha explicación para este día. Nada tiene que ver con su lanzamiento comercial, que fue un 20 de abril de 1964.
Tuvieron que pasar muchos años, desde su invención, para que este dulce italiano se hiciera famoso.
Según los registros, una mezcla de avellanas y cacao, precursora del producto en cuestión, ya se comía en el Piamonte italiano a principios del 1800. Se dice que fueron unos pasteleros turineses, los que se animaron a sustituir parte del cacao por pasta de avellana de Langhe para abaratar costos. Es que el bloqueo económico ordenado por Napoleón a los productos de manufactura británica, y que permaneció en vigor hasta 1813, había provocado una gran escasez de cacao en el Reino de Cerdeña y Córcega.
La historia volvió a repetirse en 1946. Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, Europa quedó devastada económicamente que resultaba muy difícil proveerse en aquellos años de materias primas, en especial de las importadas. De hecho, el cacao, llevado desde América, era uno de los artículos de lujo para mayoría de la población europea. Es que además de su alto costo, se lo gravó con un impuesto especial.
Fue entonces que nuevamente otro pastelero piamontés, llamado Pietro Ferrero, se las ingenió para preparar un dulce tentador, pero para sorpresa de muchos, sin demasiado cacao y combinando este ingrediente clave con pasta de avellanas. Así creó una barra de chocolate rellena de avellanas llamada Giandujot, que tomaba su nombre del término Gianduja, personaje de marioneta y carnaval que representa al piamontés arquetípico. Esta barra reducía muchísimo la cantidad de cacao y con el correr de los años, mutó a una pasta hecha con el cacao, avellanas y azúcar (similar a la Gianduja pero con otras proporciones), a la que su hijo Michelle Ferrero, llamó Nutella, utilizando la palabra inglesa nut (que significa avellana). Este joven fue quien la hizo un producto comercial que tuvo un buen recibimiento del público no sólo europeo. De a poco fue cautivando paladares que lo comen solo con pan, a cucharadas o en tortas y preparaciones dulces.
Fue tal el ímpetu que a través de los años ha causado Nutella desde su nacimiento que por ejemplo, en Francia, para celebrar los 30 años de consumo, se organizó un evento conocido como "Generación Nutella", en los alrededores del Carrusel del Louvre. Consistió en una exposición de obras de arte creadas entre 1966 y 1996 por artistas de 30 años que crecieron desayunando el producto. Esta exposición reunió nombres del mundo del arte tales como Decouflé, Paco Rabanne o Wolinski, solo por citar algunos.
Se calcula que cada 2 segundos y medio, un tarro de Nutella es vendido en el mundo.

