Las asociaciones gremiales mineras de pequeños productores chilenos, más conocidas como asomineras, son un fenómeno histórico que crece debido a la fuerte crisis internacional. “Uniendo capitales y trabajo no sólo han sido capaces de subsistir, sino de crecer y obtener ganancias en esta época de crisis del sector”, le dijo a CUYO MINERO Danilo Torrez, Jefe de Comunicaciones de SONAMI, organismo chileno que nuclea a las asociaciones gremiales mineras. Diferencia sustancial con los pequeños productores mineros de la provincia de San Juan. Ya que con la demanda casi desaparecida, viven una situación complicada. Los caleros de Los Berros y los productores de feldespato, cuarzo y mica de Valle Fértil son algunos de los grandes ejemplos.

En cuanto al crecimiento de las asomineras, Danilo Torrez comentó que “desde 2008 el surgimiento de estas asociaciones ha aumentado considerablemente en todas las regiones. Se debe a que se está viviendo una situación de crisis internacional que une capitales, tecnología y experiencia de treinta o cuarenta pequeños productores que pretenden sobrevivir”.

Los pequeños productores de Chile (en su mayoría cupríferos), son parte de estas asociaciones gremiales donde cada uno aporta capital y trabajo. Beneficiándose posteriormente con la venta del mineral explotado, en proporción a lo invertido.

En San Juan los pequeños productores trabajan de manera individual y no existe unión de capitales. Jaime Bergé, vicepresidente de la Cámara Minera de San Juan, comentó que “acá los pequeños productores mineros luchan entre sí para poder captar a los compradores, y de esa manera es muy difícil crecer”. Agregó que “sería fundamental que los productores de la provincia se asociaran para poder prosperar. Quizás de esta manera se podría haber evitado la difícil situación de los caleros o de los mineros vallistos”.

La estructura minera de San Juan se basa en distintas cámaras que agrupan y representan a los productores mineros locales. “A través de las cámaras mineras los productores podemos conciliar intereses respecto de ciertos temas infraestructurales o generales como el arreglo de huellas mineras o la construcción de caminos y quizás subsidios. Pero cada miembro vende y explota de manera individual, más allá de que sean las mismas empresas las que les compren a todos”, explicó Paulino Nicasio Villafañe, miembro de la Cámara Minera de Valle Fértil.

Un gran problema de los pequeños productores mineros sanjuaninos es la falta de fondos para reactivar el sector productivo. En Chile, las asomineras cuentan con la posibilidad de pedir créditos para afrontar las fuertes disminuciones de precios de los minerales por las fluctuaciones del mercado. “Cada vez que las asociaciones gremiales mineras necesitan dinero se lo piden a la Empresa Nacional de Minería. Luego, cuando el mercado produce un alza del valor del mineral, las asomineras deben restituir lo que el organismo del prestó. No son subsidios, son simples créditos para reactivar o estabilizar el sector”, comentó Danilo Torrez. El fenómeno de las asomineras no es nada nuevo, actualmente existen asociaciones mineras que tienen más de 80 años de antigüedad, como la Asociación Gremial Minera de Antofagasta.