¿Quién no lo conoce? El padre Rómulo Cámpora, párroco de la Catedral es ya una institución por sí mismo. Carismático, sencillo incondicional y con esa tremenda capacidad, como juzga su propia madre, para no ver la maldad en nadie. Cumplió veinte años de una vocación que se inició al hacer la Primera Comunión nada menos. Seguimos el relato de su madre: Ariel tenía nueve años y en ese momento dijo que quería ser sacerdote y eso que no iba a un colegio religioso. Fue siempre muy especial, muy espiritual, muy bueno con sus hermanos. A los doce años se fue con los salesianos a Córdoba e hizo el secundario y primer año de Filosofía y se cambia para ser sacerdote. Monseñor Di Stéfano lo envía primero a Rosario, luego a San Luis y por fin a La Plata donde termina de estudiar. Su ordenación fue acá en San Juan, llegaron once autos con sus amigos y fue consagrado por monseñor Ítalo Severino Di Stéfano. Allí comenzó su derrotero, su primera parroquia en Santa Lucía, luego Jáchal con el padre Mariano Gianelli que poco tiempo después fallece; siguió en La Medalla Milagrosa y después en Villa Mercedes a dieciocho kilómetros de Jáchal. Él es feliz en todos lados Rómulo Ariel Cámpora (47), tal su nombre completo, es hijo de Rómulo Enrique Cámpora Álvarez (73), casado con Nélida Rey (71). En ocasión de cumplir sus ochenta añitos, celebró para su abuela, Dolores Martín de Rey a quien adoraba. Tiene dos hermanos: Sergio Fabián (45), casado con Gabriela Pizarro y María Andrea (42), casada con José Augusto Salinas Weber. Monseñor Alfonso Delgado Evers, lo trasladó desde Jáchal a su actual destino: la Catedral de San Juan. Su madre no cesa en reconocer sus valores y rescata su integridad, no guardar rencor hacia nadie y estar pendiente de los demás. Es un ejemplo para sus hermanos -recalca- e influye notablemente sobre ellos. Rómulo celebró sus veinte años de sacerdocio con una misa como es natural. Pero al mediodía, se juntó con su familia en El Nogal para disfrutar de una parrillada con sus cuatro sobrinos y como únicos invitados, el Vicario de la Catedral y el Obispo de la Diócesis sanjuanina. El inefable sacerdote cierra su relato con esta frase: Si tuviera que nacer de nuevo, haría lo mismo. Soy muy feliz con lo que soy.
Aniversario sacerdotal del padre Rómulo

