Sin dudas que el programa de Tinelli puso en foco al departamento San Martín que más allá de haber recibido un magro monto que no alcanzaba para cumplir el sueño, sirvió para difusión nacional y hasta para que sus habitantes se pusieran la misma camiseta departamental. Y esta última afirmación, lejos de ser una metáfora es una realidad a la que apeló el intendente Cristian Andino desde el 2003 para recuperar un departamento que registraba casi un 40 por ciento de desocupación, un importante éxodo de jóvenes y con un par de lugares turísticos que habían perdido su atractivo. En ese entonces el lugareño estaba desanimado con la situación económica y social, lo que lo llevaba a carecer de un sentimiento de unidad y compromiso. Claro que siempre quedan cosas por hacer, pero el balance indica que actualmente cuenta con 15 cooperativas -unas 300 personas en total-, que trabajan a pleno en obra pública y privada; el complejo Ceferino Namuncurá que sigue sumando atractivos (esta semana inauguró un salón de 180 metros cuadrados), en 15 días será inaugurado el primer barrio de la Argentina pavimentado totalmente con adoquines.

La formación de cooperativas y los avances en materia turística son los dos puntos claves para este cambio en un departamento ubicado a sólo 14 kilómetros de la Plaza 25 de Mayo, de 11.500 habitantes aproximadamente -según datos previos del último censo-, contra los 10 mil que habían quedado en la década del 90.

Las cooperativas


Si bien en el 2003 comenzaron a gestarse, se puede decir que en 2005 recién empezaron a funcionar a pleno. Es que la falta de capacitación, en primer lugar, demandó cursos de formación en distintos oficios, muchos de ellos dictados por miembros de la UOCRA (Unión Obrera de la Construcción Argentina). El otro escollo, quizá el más importante, era aprender a trabajar en cooperativa, generar espíritu empresario y aprender que las ganancias eran directamente proporcionales al trabajo realizado.

+Fue muy difícil que la gente se adaptara, que se diera cuenta que eran dueños de su propia empresa, en este caso una cooperativa y que todos debían trabajar a la par. Al principio no alcanzaban niveles de obra y pretendían cobrar igual, hasta que logramos que entendieran como eran las cosas. Ahora hay obras que se terminan en 3 meses y daban para cuatro y las ganancias se multiplican+, explica el intendente Andino.

Superados los obstáculos, con idas y vueltas, las cooperativas fueron las protagonistas del cambio ya que son las que construyen los barrios, fabrican los adoquines, y hasta hicieron los nichos del cementerio que -aunque no se crea- prácticamente había dejado de funcionar.

Estas son, generalmente, contratadas por el gobierno municipal para distintas obras que se realizan por programas nacionales, lo que abarata los costos generales debido a que tienen una organización más sencilla que una empresa y gozan de beneficios impositivos especiales+.

Una de las cooperativas más novedosas es la de fabricación de adoquines que está próxima a terminar lo que será el primer barrio de Argentina -Pie de Palo- pavimentado con este material -un total de 6 kilómetros-, y que se suman a los dos kilómetros ya realizados.

Tiene la ventaja de que los autos deben circular a menor velocidad, dan una estética diferenciada al lugar, y los costos son sensiblemente menores a los del pavimento tradicional.

Raúl Antunez (32), uno de los miembros de este agrupación comenta que +estoy acá desde hace dos años, antes estaba en un secadero de pasas pero era un trabajo temporario. Acá tenemos trabajo siempre, todos los días, y nos pagan correctamente. Yo tuve que aprender porque era algo que no sabía hacer+.

José Godoy (59), hace cinco años que forma parte de la Cooperativa Guayaquil, abocada a la construcción de barrios, entre los que figura Bella Vista I, II, III y IV, otro en el distrito de Boca del Tigre y actualmente construye el barrio +El Portal+, en San Isidro. Cuenta que él está desde que se conformó esta asociación de trabajadores y que +es algo muy gratificante porque siempre tenemos trabajo. Ya hemos levantado muchas casas y eso da mucha alegría.

Turismo rural


El Complejo Ceferino Namuncurá luego de ser sólo un oratorio enclavado en un predio privado pasó a manos del municipio y por muchos años careció de servicios y básicos hasta que se tomó la decisión de convertirlo en un verdadero paraje. Allí luce desde el 2008 una enorme escultura del cacique beato realizada por el médico y artista Ricardo Bustos; se han instalado puestos de ventas, esta semana quedó inaugurado un salón de usos múltiples de 180 metros cuadrados para alquiler de eventos, y se prepara todo para un paseo de artesanos.

Claro que la gran vedette de este lugar ahora convertido en un complejo turístico-religioso es el Observatorio Astronómico Domingo Faustino Sarmiento.

Allí hay un telescopio ubicado en la cima del mirador a pocos metros de la imagen de Ceferino desde el que se puede mirar el cielo de viernes a domingo a partir de las 21. Es atendido por personal del municipio capacitado para ese fin.

El aparato es de observación directa y tiene almacenadas las coordenadas de 13 mil astros que se encuentran dentro y fuera del sistema solar. Según sea ubicado, de acuerdo a las preferencias de quien mire se puede ver desde los cráteres de la luna hasta los satélites de Júpiter.

El complejo ha generado un movimiento económico importante a través de la venta de leña, alimentos, bebidas, artesanías, y otros servicios para los visitantes.

Por otra parte el camping municipal también ha sido refaccionado en forma integral para sumarlo a las propuestas turísticas, aunque queda pendiente el real funcionamiento del circuito rural integrado por un tambo y bodegas artesanales que darán un empuje a este sector.

Indudablemente que las dos principales aristas del crecimiento de este departamento son el turismo y la acción cooperativa que están mostrando la nueva cara de San Martín.