“La minería, de acuerdo al desarrollo actual y por lo menos en la provincia de San Juan, no destruye glaciares puesto que las actividades mineras que se están desarrollando, tanto las que están a mayor altura como Veladero y El Pachón, como las demás, no se encuentran a una altura que supere los 3.500 metros o 4.000 metros. Considerando que la altura de preservación de los glaciares es de 4.600 a 4.800 metros en invierno y a 5.000 metros en verano, esto pone en evidencia que no hay relación alguna entre una zona de explotación industrial como la minería y la zona glaciocénica donde se desarrollan los glaciares principalmente”, explicó Silvio Peralta, quien se desempeña como director del Instituto de Geología (INGEO) de la UNSJ, unidad ejecutora que el año pasado llevó a cabo el Inventario Preliminar de los Glaciares de la Provincia de San Juan.
Al respecto resulta necesario aclarar que existe varios tipos de glaciares: los glaciares cubiertos y descubiertos que se encuentran por encima de la isoterma de 0 grado, es decir, por encima de 4.800 metros en invierno, y los glaciares de escombro que se encuentran en ambientes de ámbito periglaciar, generalmente por debajo de esta altura. Son los ubicados en una posición altitudinal baja y que prácticamente interactúan con las zonas de explotación minera. “La minería está situada generalmente en zonas próximas a los glaciares de escombro. Por ejemplo, los glaciares de escombro en el área de Veladero, he visto que están emplazados en torno a la explotación del yacimiento pero de ninguna manera el yacimiento está emplazado sobre algún tipo de glaciar de escombro. En tal caso, y para tener certezas de que no existen afectaciones, corresponderá al Estado los controles pertinentes”, detalló el académico.
A fin de completar la información, Peralta quiso resaltar un ejemplo “que nunca llama la atención por no estar vinculado a la actividad minera”, dijo. “Es el caso del glaciar de Agua Negra que une San Juan con La Serena en Chile: la traza del camino pasa por uno de los glaciares de escombros y la vivencia más concreta son Los Penitentes. Es para tener en cuenta que puede existir un equilibrio entre lo que es la necesidad socioeconómica y la preservación de los recursos naturales, en este caso los glaciares”, concluyó el especialista.

