“La minería no le quita el agua a ninguna otra actividad que tenga concesión de aguas, la agricultura tiene concesión de aguas, el uso poblacional también lo tiene, al igual que el sector industrial y también el minero, todo a través de una normativa que se basa en el Código de Aguas de la provincia de San Juan. Cada actividad productiva tiene su concesión de aguas para hacer uso de la misma, nadie le puede quitar nada a otro”, explicó Jorge Millón, secretario de Recursos Hídricos a cargo de Hidráulica en San Juan.

Esto significa que todas las concesiones tienen sus derechos de agua y no hay contraposición entre unas y otras. Las concesiones agrícolas se otorgan en una unidad que es la hectárea, porque es la única concesión vinculada a la tierra; todas las otras concesiones se otorgan en una medida de caudal que es litro por segundo (l/s). En el caso de la minería, el caudal de litros por segundo que hoy están otorgados a Veladero, Pascua Lama, Pachón, Casposo y Gualcamayo, suman entre todas ellas el equivalente a 1.500 litros por segundo aproximadamente, esto es el equivalente a 1.500 hectáreas de agua para la agricultura.
Según Millón, el total de zonas cultivables en la provincia suma 160.000 hectáreas de derechos de agua. “El equivalente de 1.500 hectáreas que es lo que usa la minería, sobre 160.000 hectáreas concesionadas para la agricultura, más o menos equivale al 1 por ciento”, detalló Millón.

Al mismo tiempo, desde diversos sectores se reitera hasta el cansancio que la minería “consume” grandes cantidades de agua. Martín Carotti, geólogo mendocino que el año pasado participó del Foro Minería y Sociedad organizado por la UNSJ, recalcó en varias oportunidades que “la minería no consume agua, ningún producto minero tiene agua contenida en su composición. La minería usa agua, la recicla o la devuelve al medio ambiente, y es obligación legal de las empresas hacerlo sin contaminar y del Estado controlarlo”.