Al ingresar al barrio, se pueden ver grupos de hombres y mujeres en distintas esquinas. Todos vecinos, con herramientas en sus manos. Desde escobas pasando por rastrillos, azadones hasta palas. Son sólo algunos de los elementos para mantener la higiene del lugar. Las calles están limpias, sin montículos de escombros ni bolsas con basuras rotas por los perros, como suele verse en otros lugares de San Juan. Al llegar a una de las viviendas, se nota mucho movimiento. También de hombres y mujeres. Todos haciendo alguna actividad. Al ingresar, justo en la cocina, está el hombre que dirige. Se trata de Carlos Gómez, quien a sus 55 años de edad es el presidente de la Agrupación Piquetera Virgen de Fátima, cuyo barrio lleva el nombre de la misma advocación.

El hombre levanta como banderas la inclusión social, lo que llevó a tener una gran relación con el ex presidente Néstor Kirchner, su familia y su entorno.

Entre los logros de Gómez al frente de la entidad entre otros está la expansión en distintas filiales en departamentos de San Juan como en algunos lugares del país: Haedo Norte, Quilmes y Salta.

En cuanto a la inclusión social, en los distintos emprendimientos, no sólo forman parte los vecinos del barrio, sino también personas con capacidades especiales, travestis y todos quienes quieran una oportunidad de trabajo digno. La entidad que dirige también incursiona en distintas actividades culturales y deportivas, entre otras: danzas, ciclismo, hockey sobre césped.

Claro que todo tiene un principio. Es que el carisma de Carlos Gómez es reconocido en la actualidad en los distintos sectores de la sociedad. "Es que cuando gente de otros sectores sociales nos conocen, se dan cuenta de que no andamos en cosas raras, sino que buscamos el crecimiento, la inclusión social, el desarrollo de la comunidad, entonces cambian hacia una opinión positiva", comenta.

Con mate en mano, un cigarrillo encendido, el teléfono que no para de sonar y mucho trabajo para coordinar los distintos emprendimientos que tiene la agrupación, Carlos cuenta que su vocación por el trabajo social lo lleva en la sangre. Desde que era niño cuando vivía en el barrio Chimbas y su mamá Alicia era un espejo en quien mirarse. "Ella solía llevar a la Villa Unión alguna ropa para darle a los más necesitados y en agradecimiento siempre le daban algunas verduras, por lo que siempre había algo para poner en la mesa familiar", cuenta.

Carlos relata con lujo de detalles muchas anécdotas. Sus comienzos en el mundo laboral fueron de casualidad cuando un amigo le ofreció ser locutor de radio, a fines de la década de 1970. Eran épocas de equipamientos rústicos. Fue movilero con la aparición de las FM a principios de la década de 1990, también delegado cuando confiscaron equipos de las radios. Todo para luchar por las fuentes de trabajo. Esto le sirvió a Carlos para ver las cosas que había que modificar a nivel social porque afectaba a mucha gente.

Luego trabajó en prensa de la Municipalidad de Chimbas un año y aparece la Unión Vecinal del barrio El Ceibo, que posteriormente cambiaría el nombre por Virgen de Fátima, allá por 1996. Esto debido a que una mujer del grupo de oración propuso ese nombre. De ahí en más, el barrio y la agrupación llevan ese nombre. Entonces le propusieron ser el presidente. Así fue el comienzo de esta historia que lo llevaría a transitar caminos de lucha social hasta llegar a ser una entidad de prestigio a nivel nacional.

En esa época el Lote Hogar entregaba sólo 50 blockes para construir una vivienda, algo que era imposible de llevar a cabo, por eso surgió la idea de hacer con el material recibido por todos los vecinos, una vivienda digna.

"En el gobierno de Jorge Escobar ya habíamos anticipado que íbamos a protestar para que se blanquearan los terrenos. Allí aparecieron las pasantías. Nos dieron 4 con el fin de ayudar a la gente. Pero no eran suficientes para tanta gente necesitada. Eso derivó en el primer piquete en 1998", dice.

Llegó también el primer viaje a Buenos Aires para reclamar. Con dos amigos pasaron frío, lluvia para lograr hacerse escuchar por el gobierno de turno. "Ahí nos dieron 150 planes Trabajar 1 y 2, de 150 pesos, que sirvieron para comenzar a levantar las casas del barrio. Ahí nacemos como agrupación a la luz de Buenos Aires, pero siempre llevamos la idea de un modelo provincial hacia el puerto y no al revés", cuenta.


El encuentro con Kirchner

Corría el año 2002, cuando el ex presidente y Carlos Gómez se conocieron. Los presentó el ex intendente chimbero José Camacho. Fueron a varios actos, uno de ellos en Unión, de Rawson. Kirchner se interesó en hablar con Carlos para saber quién era él y sus seguidores, porque los veía en todos los actos. Dos meses después, Kirchner vuelve a la provincia y llegan a la casa de Carlos. Néstor le comenta por qué quería ser presidente y le contó sobre sus sueños en un proyecto social ambicioso. "Yo lo tuteo en ese momento y le dije que si llegaba a Presidente no se olvidara de nosotros. Ahí le entregué una carpeta con proyectos. Él me respondió: "Si llego no me voy a olvidar"". Y no se olvidó.

A casa de Carlos llegó no solamente Néstor, sino también Cristina Fernández, Alicia Kirchner, entre otros.

En julio de 2003 le llaman a Carlos desde Buenos Aires para que se presentara en la Casa Rosada. Allí, en una reunión con otros dirigentes sociales, Néstor Kirchner los saludó uno por uno y cuando llegó a Carlos Gómez, el ex presidente le extendió la mano, lo abrazó y le dijo a "viste que no me iba a olvidar de vos".

Luego de esa reunión pudo concretar la posibilidad de tener el horno de ladrillos. De ahí en más el contacto entre la agrupación y la Nación fue más fluido.

Con el tiempo lograron otras posibilidades de trabajo como la venta de ataúdes para el PAMI, la crianza de conejos, entre otras.

Carlos se transformó de una figura polémica en distintos ámbitos, en un personaje que generaba proyectos de trabajo para beneficiar a los más necesitados, con una sonrisa, siempre a flor de labios.