-¿Qué debemos esperar en el corto plazo en materia de nuevas inversiones?

-En primer lugar, la consolidación de algunas cosas que han sido inversiones hasta nuestros días que tienen que ver con el 27 de mayo la inauguración de Casposo en San Juan; la construcción de la nueva mina subterránea de Cerro Vanguardia en Santa Cruz; el anuncio del proyecto más grande del mundo en materia minera en Malargüe, Potasio Río Colorado, por más de 5.000 millones de dólares; el anuncio del proyecto Cerro Negro en Santa Cruz, con una inversión del orden de los 850 millones de dólares.

-¿Todo ese escenario hace presumir que el mundo de los metales ve cierta estabilidad de aquí a 5, 10 ó 15 años?

-Sí, sin lugar a dudas. Pero yo quiero cerrar esto de las inversiones, porque hay dos proyectos en Salta: uno es un proyecto de plata que va a necesitar una inversión del orden de 165 millones de dólares, y un proyecto de oro que viene dando muestras de solidez, que se llama Lindero, que va a requerir en el orden de los 250 millones de dólares. Esto en el mundo de la minería metalífera. Además la inauguración de un proyecto de litio en Salta, la expansión de la capacidad productiva de cemento en Loma Negra, por más de 65 millones de dólares, y la continuidad del proyecto binacional Lama Pascua, con inversiones cercanas a los 4.000 millones de dólares. Viene también mucha inversión en la minería prospectiva y exploratoria.

-Ahora, las exploraciones se habían resentido un tanto desde la sanción de la Ley de Glaciares, esto dicho por GEMERA. ¿Ustedes lo ven distinto?

-Concluyentemente. Lo dice el propio sector. El otro día lo decía Jaime Bergé, como presidente de la Cámara Minera de San Juan. Argentina ha recuperado el mayor ritmo histórico que jamás ha conocido en materia prospectiva exploratoria. El escenario de la crisis internacional ha quedado en el olvido. Aquí lo que hay que interpretar es que el mundo va a seguir creciendo mucho más que lo que estimaban los analistas. Porque el Este Asiático tiene una economía muy fuerte, muy pujante. Sabemos lo que significa China en materia de consumo para satisfacer las necesidades de ese crecimiento. La economía india, la coreana, la japonesa y los otros países desarrollados del Bric, como Brasil. Hoy tenemos demanda sostenida de metales industriales y preciosos. Y obviamente el tema de la economía de Estados Unidos es muy importante.

-Está planteándose con algún vigor, incluso dentro del Congreso de la Nación, la posibilidad de repasar la distribución de la renta minera. ¿Cuál es la posición de la autoridad minera nacional en este sentido?

-La posición nacional es, y lo ha dicho en todo momento la presidenta, que lo mejor que nos puede pasar en sectores que son poco convencionales en la Argentina, es tener permanencia de reglas para garantizarles a los inversores la previsibilidad. El crecimiento sostenido de nuestra economía tiene mucho que ver con el éxito que tengamos para poder afirmar inversión externa. Si analizamos las inversiones externas, en el período de 2003 a 2010, a la Argentina llegaron 30.000 millones de dólares, de los cuales casi 6.000 millones de dólares eran de la minería. Es decir, representa casi el 20 por ciento de la inversión externa que llega al país. Y es inversión que llega a desarrollo productivo en zonas que no tenían siquiera la infraestructura básica.

-Pero este planteo viene a colación del precio que tiene hoy la onza de oro, que no es el que tenía hace 5 años atrás…

-Correcto, pero redondeo con esa visión. En ese sentido nosotros decimos que, como aún lo mejor está por llegar, el proceso es aún muy incipiente en Argentina. Lo que está en juego es la materialización de más de 14 proyectos de pórfido de cobre de característica internacional en todo el país que van a significar más de de 40 o 45.000 millones de dólares. El proceso no está acabado. Es un proceso incipiente. Nosotros hemos implantado las pólizas de seguro ambiental minero. Se está trabajando fuertemente para que incorporen la navegación satelital en sus vehículos. Se trabaja en la primera mesa de homologación de productos de base argentina para que sean usados más intensamente en los procesos de construcción y desarrollo de las minas.

-Por un lado se plantean los inconvenientes que tienen los mineros para el ingreso de elementos necesariamente importados, como los repuestos de los camiones fuera de ruta, que se demoran en la aduana; y por otro lado la sustitución de importaciones que va a llevar un tiempo. ¿Cómo compatibilizar una cosa con la otra?

-Trabajando como lo estamos haciendo. Para eso construimos la mesa de homologación. Porque nosotros creemos que la construcción de las soluciones requieren de una mesa donde estén sentados todos los actores involucrados. Estamos generando la autopista de orden para que los temas de coyuntura tengan solución y se puedan resolver los escenarios a futuro. A esto hay que hacerlo con toda la responsabilidad y la seriedad del caso. No es sustituir a cualquier precio. Debemos trabajar por la sanidad de los proyectos. Al mismo tiempo estamos haciendo lo mismo con la primera mesa de homologación de los agrominerales, para enmendar las calidades de los suelos. Que Argentina sea uno de los principales graneros del mundo.

-¿Existe alguna posibilidad de limar asperezas con el arco ambientalista?

-Se sigue trabajando fuertemente. Hay varios temas que forman parte de la agenda del presente, con visión futurista. Uno es la relación de las producciones como las nuestras, que interactuamos con recursos naturales agotables, con las comunidades, y dentro de las comunidades con los sectores que todavía descreen del sector en materia de cuidados ambientales. Para ello trabajamos intensamente con comunidades originarias que seria y responsablemente llevan adelante esta tarea. Yo creo que el tema está mucho más abarcado y más inteligentemente tratado. Y creo que todo el sector hace un esfuerzo por hacerse comprender. Pero al mismo tiempo también creemos que tenemos mejores interlocutores del otro lado.

-O sea, ¿acá no entra Greenpeace?

-Cada vez que hay una circunstancia electoral está claro que aparecen estos temas metidos no sólo por la agenda sino por el ventiluz del baño por actores que son ajenos al verdadero sentimiento de la sociedad, muchas veces sin tener vocación de interpretar cabalmente los procesos hacen análisis de juicio por especulación política.