El malestar de los viticultores no es noticia y claro está que el mismo se debe a que, según señalan los mismos productores agremiados en la Asociación de Viñateros Independientes, ‘después de distintas reuniones con las autoridades electas, tanto en la provincia de San Juan como en Mendoza y a nivel nacional y en algunos casos incluso antes de las elecciones, donde se explicitó la situación crítica que vive la vitivinicultura todavía no se tomaron las medidas de fondo que necesita el sector’.
Es que, como destacaron en enero pasado, ‘si bien, el gobierno nacional decidió la devaluación de un 40% y se eliminaron las retenciones, el precio del vino mantiene los mismos valores que en la situación anterior a esta modificación. Por ejemplo, por el vino blanco se ofrecen $1,80 a pagar en 5 cuotas mensuales lo que significa para la uva menos de 0,90 centavos por kilo. Por otra parte, el presidente de la Cámara de Mosto de Mendoza anunció que la uva no se puede pagar más de $1,24 por kilo’.
Por otro lado, los productores de uvas para pasa y uvas para consumo en fresco también tienen su castigo económico. En el mercado ofrecen U$S 0,20 más IVA alrededor de $ $2,80- el kilogramo de las variedades sin semillas como la Superior para desecar. ‘Además la eligen con lupa’, sostienen. Pero en los parrales hablan de que el valor debería ser de unos $6.
Mientras tanto en las fruterías de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los principales centros de veraneo del país, el kilo de uva en fresco se comercializa a $50. A este valor, conforme a la construcción de la cadena de valor hoy, el precio pagado al productor debería ser al menos de $5 el kilogramo, aún muy bajo.
Claro está que esta situación se agravó mucho más aún esta semana, luego del ‘tarifazo’, la situación en costos de producción se volvió a complicar y la rentabilidad, a achicar y por ello afirmaron que: ‘Con este panorama no vale la pena cosechar’.
No cosecharán
Por este motivo los viñateros independientes reclaman que: ‘Los gobiernos de San Juan, Mendoza y el Nacional deben anunciar ahora y sin más dilaciones cuáles van a ser las medidas que van a tomar para modificar esta situación porque ya es tiempo de cosecha’.
Entre otras medidas los productores reclaman:
a) Se necesita un nuevo acuerdo con Mendoza sobre el destino de las uvas que ingresan a bodega, distinto al implementado en los últimos 15 años ya que la vecina provincia nunca lo cumplió. Hemos propuesto entre varias entidades una diversificación mixta que parta de fijar un porcentaje de la uva que se va a destinar a vino para las necesidades del mercado interno (en esta cosecha aproximadamente sería el 60% y el resto destinado a mosto, vino para el mercado exterior y otros usos).
b) El valor de las uvas finas (Malbec, Cabernet, Chardonnay, Syrah, entre otras) debe estar este año entre $8 y $10 por kilo, dadas las pérdidas que tiene Mendoza por los factores climáticos y por el incremento en las ventas en el mercado interno y externo. Aun así son valores menores a los que se pagan en los principales países productores de vino.
c) El dinero que el Estado, a través de tres bancos, ha puesto a disposición de los productores para cosecha y acarreo llegará sólo a las grandes firmas porque los viñateros hoy no son sujetos de crédito. Por ello habíamos solicitado la conformación de un fideicomiso que permita a los productores tener un crédito con garantía del producto sin tener que pasar por el sistema bancario.
d) Hemos solicitado a los firmantes por parte de la patronal (Federación de Viñateros y Cámara Vitivinícola de San Juan) y a las autoridades dejen sin efecto la Corresponsabilidad Gremial que se ha convertido en un traba grave para los productores para lograr el levantamiento de la cosecha.
Al cierre de esta edición las entidades vitícolas anticiparon que el secretario de Comercio de la Nación, Miguel Braun, recibirá a los representantes de entidades viñateras de San Juan y de Mendoza el próximo miércoles 10 de febrero, a las 15, en Buenos Aires. Uno de los principales temas a tratar es la posibilidad de rever la cadena de valor para evitar los grandes desfasajes entre los precios en góndola de la uva y el vino y lo que se le paga el productor. Además, el pedido de que se fijen consensuadamente los precios de los eslabones de la cadena en el marco de la Secretaría.
Otros temas que seguro se abordarán son:
* El Punto de equilibrio del sector: ‘El punto de equilibrio es 5,3 meses; por encima es excedente’, difundido desde el gobierno nacional. En la Asociación de Viñateros Independientes de San Juan disienten con este dato ya que el mercado históricamente ha estado equilibrado con dos meses y medio a tres como máximo, ‘sobre la fecha de liberación’.
* ‘Por lo tanto para encontrar el equilibrio, nuestra entidad y otras del sector de San Juan y de Mendoza aseguramos que el sobrestock al 1 de junio de este año es de 400 millones de litros y por ello solicitamos que el gobierno compre 200 millones de litros y los productores realicemos el esfuerzo de retener hasta el 1 de agosto los vinos de la cosecha 2016 para recién comenzar su comercialización’.
* ‘De esta forma, al 1 de agosto estaría equilibrado el mercado y los productores podrán tener la posibilidad de consensuar precios con las empresas líderes en la Secretaría de Comercio de la Nación, valor que estimamos para cubrir los costos operativos de producción en $4, para el kilo de uva y $6 para el litro de vino blanco’.
* De ahí la importancia de anunciar ahora que la fecha de liberación de los vinos de la cosecha 2016 sea el 1 de agosto, tal como lo propusieran los gobiernos de San Juan y de Mendoza el 23 de diciembre de 2014 y que tuvo una enérgica oposición del sector industrial, el 15 de enero de 2015 donde convocaron a una movilización que obligó al anterior gobierno a dejar sin efecto las medidas anunciadas por ambas provincias. Y su consecuencia fue que el precio de la uva cayó a la mitad de lo que cotizaba el año anterior’.
‘Para valorizar las uvas tintas y compensar el esfuerzo que hicieron muchos productores para reconvertir a estas variedades en los últimos años y para que el consumidor tenga un producto que no tenga un corte con uvas blancas, es que solicitamos se incrementen las unidades de color de 500 a 700. Esta medida tiene que ver con la genuinidad que se propicia, para que cuando el consumidor lea la etiqueta de la caja o de la botella ‘vino tinto’, sea de ‘uva tinta’.
Así las cosas, la realidad marca la obligada desaparición de muchos pequeños productores, con economías de escalas inadecuadas para las nuevas maneras de pensar las economías nacional y provincial.
Nota: Por Juan José Ramos, Presidente de la Asociación de Viñateros Independientes.

