-¿Qué opinión le merece la actividad minera a cielo abierto que se realiza en San Juan?
-Creo que ahora presenciamos el ocaso de una actividad digna, muy honorable, que es la minería. Posee una historia verdaderamente positiva y emotiva, pero que actualmente está en su ocaso. Y lo peor, es que bajo la inspiración de un modelo neoliberal está generando una caricatura de brutalidad, una barbarie social y ambiental que no merece el sector en virtud de la rica historia que posee.
-¿Cómo se debe actuar ante esta situación?
-Se debe hacer un debate sereno, democrático y tranquilo para determinar de qué manera se va a transitar esta actividad que tiende a desaparecer o a reducirse mucho. Se debe entender que estamos en una fase de agotamiento de minerales, la cual vendrá a ser sustituida, sin duda alguna en el futuro por la regeneración y reutilización de los minerales.
-¿A qué se refiere con la regeneración y reutilización de los minerales?
-Esto implica que el hombre ha utilizado minerales toda la vida, y lo va a seguir haciendo. Pero la minería utiliza recursos no renovables. Es decir los minerales de las montañas se están extinguiendo. De manera que los elementos y minerales necesarios para la vida del hombre van a provenir de los propios desechos producidos por la voracidad consumista actual. Es así como se está trabajando en la Comunidad Europea.
-¿Qué experiencia posee la Comunidad Europea en relación a la minería a cielo abierto?
-A mi entender, la Comunidad Europea ya pasó por el debate de minería o medio ambiente. En países como España, de donde soy oriundo, o Italia, ya se hizo uso y abuso de los recursos naturales. Y hoy están invirtiendo millones y millones de euros en subsanar los desastres ambientales, y alteraciones de ecosistemas que produjo en su momento la minería a cielo abierto y la explotación indiscriminada. Actualmente la Comunidad Europea se inclina totalmente a la protección del agua y al cuidado del medio ambiente por sobre cualquier tipo de actividad industrial.
-¿Le parece acertada la reciente aprobación de la Ley de Glaciares en Argentina?
-Me parece un paso muy importante en la carrera por el cuidado de la ecología. Es algo fundamental la definición de la zona periglaciar y la toma de conciencia de que el agua es un elemento invaluable. La aprobación de esta ley es la mayor evidencia de los vientos de cambios positivos dentro de los grandes países de Latinoamérica que alimentan la esperanza de desarrollo ecológico en un panorama difícil y oscuro.
-¿Cómo evalúa el desarrollo Latinoamericano en su aspecto ecológico-industrial?
-No puedo ser objetivo con Latinoamérica, ya que estoy totalmente enamorado de este continente. Tan lleno de contradicciones, pero tan lleno de vitalidad, en el tema del agua como en relación a cualquier otro tema. Tiene una historia tan brutal, tan vinculada a la violencia, a la injusticia, al autoritarismo, que genera circunstancias como las que se viven actualmente. Tengo la esperanza de que la sociedad evolucione para poder lograr el equilibrio entre ecología y desarrollo industrial.
-¿Qué es lo que hace falta para que se produzca este cambio hacia el equilibrio?
-Lo que falta, no lo sé. Sería una osadía decirlo. Yo creo que falta liderazgo, esa capacidad organizativa. Falta quizás también la decisión generosa de los movimientos sociales de no pelear unos con otros para lanzar verdaderos frentes de unidad en torno a lo que los une. En vez de destinar el tiempo y el esfuerzo en pelear por el 10 o 15 por ciento de discrepancia.

