Está comprobado por profesionales y expertos en temas de la vida y en psicoterapias que las actitudes de los niños hacia sus mascotas revelan que desarrollan una rica gama de atributos sociales. Algunos de estos atributos tratan de el amor, afecto, compañerismo. La relación que establece el menor con su mascota le sirve para su vida social e interactuar. Pero hay atributos por ejemplo, la propiedad y el entretenimiento que solo se atribuyen únicamente a los animales domésticos. Considerando los atributos de la compañía, cariño y afecto, la mayoría de niños y adolescentes, valoran de forma muy elevada estas características en sus propias mascotas. La relación que establecen con estos son tan especiales como únicas.

Los terapeutas han descubierto que las mascotas proporcionan inesperados beneficios psicológicos para los niños más allá de lo obvio. En los años 80, el National Institute of Health, comenzó a investigar, y fue en 1987 cuando publicó su primer gran trabajo: "Salud y beneficios de los animales de compañía’. No ha sido hasta hace pocos años cuando se ha incidido en estudios más profundos que constatan los beneficios sobre nuestros hijos en la tenencia de una mascota en casa. Genera un enlace con la naturaleza, crea hábitos y fija límites. Si hay cuidado y amor, puede favorecer el desarrollo de la comunicación verbal, no verbal, la compasión y la empatía.

La mirada profesional

Agustina Yacante, veterinaria, aclara: "A la hora de adquirir una mascota no sólo tenemos que considerar que va interactuar con el niño, sino también otros requerimientos, tales como el espacio que ocupará, el tiempo que se le brindará y la entretención.

El hombre a través de la historia, ha ido creando diferentes razas de perros, utilizando distintas selecciones, para cubrir requerimientos y necesidades diferentes. A grandes rasgos se crearon perros de trabajo, de guardia y de compañía; de distintos tamaños y con distintos tipos de pelajes.

La edad ideal para que un niño tenga un perro es a partir de los 5 años, es cuando él puede adquirir la responsabilidad para hacerse cargo del animalito. Esto no quiere decir que siendo mas pequeño no se pueda tener perro sí, pero bajo la supervisión de un mayor en el momento de interacción. Siempre que deseamos un perro y que vaya a convivir con niños, debemos pensar en un perro un tanto rústico, de carácter equilibrado, con gran tolerancia a distintos tratos, y que tenga ánimo para querer jugar.

Entre las razas más adecuadas para esto son: Golden Retriever, Labrador, Bóxer, Ovejero alemán, Schnauzer (en sus de distintos tamaños , mini , standard, gigante), Beagle, Jack Russel Terrier. Un tema que no es menor es la elección de los perros con pelaje largo, este demandará un mantenimiento distinto, además de los cambios de pelaje estacionales. El tamaño es otro punto a tener en cuenta, pensando muchas veces que un Beagle o un Jack Russel, pueden tener la misma energía que un Labrador, y requerir espacio para gastar energía.

Cómo distinguir un buen perro

Esto se puede apreciar desde temprana edad, siempre es importante llevar a casa un cachorro destetado de su camada entre los 2 – 3 meses de vida. Antes de ese período no se aconseja a pesar de la ternura que éstos inspiran, este necesita de sus hermanos cachorros y de su madre para aprender a ser perro. En ese tiempo aprende los lineamientos que van a influir en su capacidad de autocontrol y además aprende el lenguaje de interacción con sus pares al jugar, es una etapa muy importante del cachorro.

En las camadas siempre hay cachorros mas dominantes, por lo general son más hiperquinéticos, mordedores y buscan pelear con sus hermanos. Este es el tipo de cachorros que debemos evitar, al igual que cachorros muy sumisos, que se esconden en rincones y tienen miedo que los toquen, esos dos extremos no son buenos, son cachorros difíciles de manejar para un niño. En la elección debe primar el de carácter equilibrado, por ejemplo el alegre que se acerca moviendo la cola y deambula entre sus hermanos con amistad y juego. Por ello lo más importante es elegir un cachorro no por color o su estructura física. Es importante su carácter ya que va a ser una mascota para un niño.

Entonces, la elección toma media hora, ir a la casa donde viven los cachorros, observar el comportamiento de la camada y la interacción de estos con nuestro hijo.

Entre las razas no recomendables para un niño son: Cocker Spaniel, Shar Pei, Chow Chow, estos en particular son muy poco tolerantes y muy poco saciables, no es la idea estigmatizar una raza en particular, pero no son recomendados para niños. Encontramos otras razas que son de gran tamaño y según la finalidad que cumpla con el niño, hay que tener presente que no podrá sacarlo a pasear y que vaya a ser arrastrado por su fuerza y vigor.

La procedencia importa

Lo ideal es comprar una mascota en un criadero de prestigio, que no sólo debe brindar la calidad genética, sino también aconsejar con respecto al carácter del perro que elegimos, según nuestra necesidad.

Los criadores son personas que dedican mucho esfuerzo, tiempo y dinero para seleccionar correctamente aquellos ejemplares que mejor representan su raza, y además tienen muchos conocimientos. El objetivo de un criadero serio es que el cliente tenga la mascota que necesita, y que el cachorro que produjo pueda gozar de una buena calidad de vida en consecuencia con sus propietarios. Vale la distinción también entre criadores y vende perros, a estos lo único que les interesa es obtener un rédito económico. Lo mejor para saber dónde comprar es asesorarse y pedir referencias a un veterinario o adiestrador, gente profesional que tiene mucho conocimiento del tema.

La importancia de la asistencia del cachorro

La atención sanitaria del animal es muy importante ya que se incorpora como un integrante más a la familia. Los aseos periódicos, alimentación de calidad, juegos y necesidades que higienizar. Al criador le corresponde entregarnos un cachorro sano, vacunado y desparasitado. Luego es responsabilidad de cada familia. Se recomienda una consulta con el veterinario para evacuar todas las dudas, recomendaciones del plan sanitario (vacunas y desparasitaciones, que esto es muy importante ya que hay parásitos que el humano se puede contagiar), alimentación y cuidados varios). El cachorro comienza con sus vacunas entre los 30 – 45 días de vida y la finaliza cerca de los 4 meses de vida y desparasitaciones desde las 2 semanas de vida hasta los 3 meses. Luego se hacen revacunaciones anuales y desparasitaciones cada 4 a 6 meses según las circunstancias.