Uno de los intentos del ex Primer Ministro australiano, Kevin Rudd, para paliar la crisis económica, fue el de lanzar un proyecto de superimpuestos a la minería. Esto generó una reacción inmediata en las multinacionales, que amenzaron con retirarse del país e invertir en otros. Al respecto, Ricardo Martínez considera que medidas así van en contra del actual proyecto minero argentino.

-¿Cómo ve la situación de Australia en relación a los impuestos mineros?

-Son medidas de corte populista, donde se dice una cosa inviable para cualquier país serio, demagógicamente, con el ánimo de mejorar una perspectiva política en algún sentido. Creo que lo que ha sucedido en Australia es un intento de cambio abrupto. Y justamente, le costó el puesto al Primer Ministro que hizo el anuncio. Si bien lo ha sustituido gente del mismo partido, él tuvo que renunciar. Y ahora están saliendo a poner paños fríos, están diciendo “bueno, ahora lo que vamos a hacer es revisar un poco la situación”. Cualquier tipo de cambio que institucionalmente tome un país en relación con la minería de forma drástica o abrupta es poco viable para cualquier economía desarrollada. Es decir, sería un suicidio económico hacer ese tipo de cosas.

-¿Es posible que pase lo mismo en Argentina?

-No. Creo que lo que ha hecho la presidenta Cristina Fernández está muy bien, justamente porque en un ámbito de posibilidades de cambios legislativos ella ha atraído al G20 y ha dado muestras de afirmar el desarrollo minero en Argentina a través de mantener condiciones de estabilidad fiscal, impositiva y de estabilidad jurídica. Por veo que el caso de Australia es inviable en Argentina, en esos términos. En la actualidad se está compitiendo por las inversiones mineras y ningún gobierno responsable o que tenga afán de crecimiento va a ir en contra de esta corriente. Más allá de que existan medidas de corte demagógico, que digan una cosa y que después terminen haciendo otra.

-¿En Argentina las leyes impositivas no cambian?

-No siempre. En Argentina, lamentablemente hemos cambiado mucho las condiciones de estabilidad jurídica y de la estabilidad impositiva de los proyectos mineros desde que se empezaron a hacer hasta ahora, pero bueno, han sido cambios más sutiles, y nunca tan extremos.

-En el caso supuesto de que aquí surgieran proyectos similares al australiano, ¿las empresas reaccionarían de la misma manera?

-Por supuesto, esto no sólo ha pasado en Australia. Donde ha habido evidencia de una posibilidad similar han reaccionado y han hecho lobby en contrario, obviamente. Pero no conozco casos donde haya sido tan drástico y hayan llegado a que las empresas se vayan.

-¿Qué consecuencias para estos lados puede traer que Australia insista en aumentar los impuestos a la minería?

-Puede repercutir con que haya más proyectos que surjan acá. Por ejemplo, si hay un proyecto de cobre en Australia que se paraliza, por como está el mercado de los metales, otro se tiene que reactivar. Hay un nicho en ese sector que tiene que ser ocupado. Y puede ser que nuevos proyectos lleguen a Argentina.