Aunque algunas hojas no dañan el césped, éstas hay que retirarlas cuando comienzan a acumularse. Las hojas caídas pueden asfixiar el césped, impidiendo que la luz del Sol llegue a las hojas del césped y limitan la circulación de aire, que puede dar lugar a las enfermedades del mismo. De hecho, el peso de las hojas puede evitar que el éste crezca correctamente. Además, una capa de hojas conserva la humedad del suelo, lo que puede causar que las raíces del césped se pudran, si el suelo permanece mojado durante mucho tiempo. En resumen, ignorar las hojas en su césped no es una opción, esto podría matar el césped.