-¿Por qué dice que las economías de China y Argentina son ferozmente complementarias?
-Es una característica mensurable, que se mide. Cuando lo que nosotros hacemos ellos no lo hacen, y viceversa, nos pone en el lugar de complementarios. Si hacemos lo mismo, somos competidores. Sin embargo, para el caso de Argentina y China, nuestro país no exporta prácticamente nada de lo que China importa, y viceversa.
-¿Lo mismo ocurre con los demás países latinoamericanos?
-Alguien podría decir que con Uruguay sucede lo mismo, pero no es así, pues Uruguay exporta arroz, al igual que China. Objetivamente, y esto fue medido por investigadores de la India, Argentina es la más complementaria de China de todas las economías latinoamericanas.
-¿Qué necesita China de Argentina y viceversa?
-China de Argentina como de otras economías requiere insumos alimenticios y energéticos. Los primeros los compra para elaborar internamente otros productos, o bien como agro alimentos terminados, o sea que se consumen luego de ser importados, sin agregarle valor en China. Argentina no solamente importa bienes de capital, sus partes y piezas, sino que también necesita la capacidad de desarrollo de infraestructura y financiamiento que exporta China, hoy en día, la mayor potencia del mundo.
-¿Qué posibilidades hay de que China se convierta en la nueva Gran Bretaña del Siglo XXI para Argentina?
-Entiendo que todo depende de Argentina más que de China. Nadie obliga a Argentina a tomar un préstamo chino, sino que son los cambios en la geopolítica internacional son la que pone a China en un lugar especialísimo para Argentina (y para otras economías en vías de desarrollo), ante la evidentemente compleja relación que nuestro país y los vecinos latinoamericanos ha desarrollado con los centros financieros internacionales históricos con base en el hemisferio norte occidental.
-¿Cómo se evita que China ejerza este tipo de colonización económica y financiera en el país?
-Hay que poner las condiciones que se puedan poner, negociar un paquete, y en todo caso acordar con las economías del barrio que, como Argentina, enfrentan el embate de los intereses chinos desplegándose por toda la región. Argentina debería, creo, acordar con otros miembros del MERCOSUR, para al menos discutir qué es lo que se pretende hacer con China, en la medida que pueda discutirse qué pretende el gigante asiático de Latinoamérica. Esta mega potencia tiene el financiamiento, recursos, capacidades tecnológicas y varias cosas más de las cuales Argentina carece y necesita.
-¿La obtención de financiamiento es quizás el aspecto más importante para nuestro país en su relación con la potencia asiática?
-Claro que sí, justamente Argentina, dados sus recurrentes problemas de sector externo (carencia de divisas), requiere que las cosas que le quieren vender incluyan financiamiento conveniente. Esto China lo ofrece, además de su interés en firmar acuerdos con Argentina a largo plazo, para comprometer la relación como socio estratégico, que sea confiable y abastecedor de productos de calidad. También hay que destacar que el flujo de financiación con el norte occidental ya casi no existe y las condiciones que estos impusieron (que han sido “funcionales” y no “causantes”) del no desarrollo del país, no aparecen en los acuerdos financieros con China.
-¿Gran parte de este financiamiento estaría aplicado a la industria minera del país?
-Sí, claro. Hay que rescatar que China está interesada en nuestra minería de la misma manera que Japón, Canadá, Australia, Sudáfrica y todas aquellas economías que tienen casas matrices de exploradoras de recursos y extracción de minerales. En todo caso, el interés de China por nuestros recursos minerales llega luego del gran interés mostrado por las matrices de las más importantes mineras del mundo.
-¿Para qué necesita los recursos mineros nacionales esta mega potencia asiática?
-Básicamente necesita estos insumos industriales para mantener su desarrollo, que debe ser superior al 6% anual, aproximadamente, para homogeneizar los beneficios del crecimiento en todo su territorio y poder darle trabajo a los casi 11 millones que se incorporan al mercado laboral anualmente, entre otros centenares de miles que vuelven al país luego de perfeccionarse en el exterior. La distribución del ingreso en China no es homogénea, es desigual, y el Politburó (máximo órgano de poder) debe evitar que se profundice esa diferencia, esa brecha.

