La EPET N° 3 ganó el regional de "Industria Inspira" con un biocuero hecho de alperujo de oliva

El biocuero se elabora con alperujo, el residuo pastoso que deja la extracción de aceite de oliva, acondicionado en la propia escuela.

La Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) N° 3, de Rawson, obtuvo el primer premio regional de “Industria Inspira”, el concurso que organiza el área Joven de la Unión Industrial Argentina (UIA) entre escuelas técnicas y agrotécnicas de San Juan y Mendoza. El proyecto ganador, denominado Biocuero, propone la elaboración de un biotextil similar al cuero animal a partir del alperujo, el residuo que deja la extracción de aceite de oliva.

La instancia regional se realizó en la Nave Cultural de Guaymallén, en Mendoza, y reunió 60 propuestas presentadas por escuelas técnicas y agrotécnicas de ambas provincias. Entre los proyectos sanjuaninos también se destacaron la EPET N° 9 de Ullum, con una iniciativa de briquetas térmicas ecológicas elaboradas con residuos orgánicos, y la Escuela Agrotécnica Ejército Argentino, de Valle Fértil, con una propuesta para dar valor a la carne de cabras de refugo.

Con el cartel de “Industria Inspira 2026” de fondo, el equipo sanjuanino recibe el reconocimiento que le abrió el camino a la instancia nacional en Buenos Aires.

Con el cartel de “Industria Inspira 2026” de fondo, el equipo sanjuanino recibe el reconocimiento que le abrió el camino a la instancia nacional en Buenos Aires.

San Juan llegó a esta edición de ‘Industria Inspira’ con una delegación de 120 estudiantes de 13 escuelas técnicas y agrotécnicas, de gestión estatal y privada, acompañados por sus docentes mentores y por el equipo de la Dirección de Educación Secundaria Técnica y Formación Profesional del Ministerio de Educación. En una instancia que la provincia compartió con escuelas de Mendoza, San Juan se quedó con el primer puesto a través del proyecto de la EPET N° 3, además de ubicar otras dos propuestas entre las más destacadas.

Un residuo con potencial

El proyecto nació en la materia Prácticas Profesionalizantes, a cargo de la docente Claudia Tarabay, en el último año de la especialidad técnico-química. Desde 2025 la escuela mantiene prácticas externas con la empresa SolFrut S.A., y a partir de ese vínculo los estudiantes conocieron que una de sus plantas genera grandes volúmenes de alperujo, un subproducto pastoso que la empresa destina al compostaje pero que conserva potencial para obtener otros materiales de valor.

Con esa base, en marzo de 2026 Tarabay presentó al Ministerio de Educación un proyecto institucional de revalorización de residuos agroindustriales, con dos líneas de trabajo: cosmética capilar y obtención de biomateriales tipo cuero vegetal. Un grupo de diez estudiantes optó por avanzar en el desarrollo del biocuero.

El trabajo contó con el acompañamiento del programa de mentorías, que vincula a los proyectos escolares con empresas voluntarias. SolFrut aportó dos mentoras: Lourdes de los Ríos, analista de Recursos Humanos, a cargo de la gestión del equipo, y Evelyn Sanchez, especialista en gestión de aceites que acompañó la parte técnica del desarrollo.

Del alperujo a las primeras placas

El alperujo llega a la escuela como una mezcla pastosa, con un porcentaje de aceite que no se terminó de extraer durante el proceso industrial. Usado tal cual, no permite lograr las propiedades necesarias para un material tipo cuero, por lo que el equipo desarrolló dos líneas de acondicionamiento —una húmeda y otra seca— que incluyen etapas de secado, limpieza, decantación, filtración y molienda. Ambos procesos son lentos y permitieron frenar la descomposición natural del residuo para seguir trabajando sobre él.

El resultado son placas de biocuero con las que el equipo armó un primer prototipo: una cartera. El material resultó resistente al quiebre, maleable, resistente al agua y sin olor, de color chocolate y acabado brillante. Para lograr esas propiedades, la formulación incorpora glicerina, almidón y gelatina. Uno de los desafíos técnicos que aún enfrenta el equipo es la presencia de fragmentos de carozo de aceituna triturado en el alperujo, que generaban puntos de quiebre en el material y que debieron retirar de forma manual, a la espera de contar con equipamiento de molienda más fino.

Placas de biocuero y el prototipo de cartera elaborados por el equipo de la EPET N° 3, junto a los frascos con alperujo en sus dos etapas de acondicionamiento, húmeda y seca.

Placas de biocuero y el prototipo de cartera elaborados por el equipo de la EPET N° 3, junto a los frascos con alperujo en sus dos etapas de acondicionamiento, húmeda y seca.

A diferencia del cuero sintético derivado del petróleo, el biocuero de la EPET N° 3 está compuesto por materia orgánica, es compostable y biodegradable, y no depende de la industria cárnica para obtener su materia prima. Los propios estudiantes impulsaron ese enfoque de sustentabilidad y bienestar animal, según señaló Tarabay, y pensaron el material para accesorios y mantas para mascotas, marroquinería, cintos e impermeabilización de espacios para animales. Entre sus ventajas, de romperse, el material no libera microplásticos al ambiente.

Vínculo con el INTA y un historial de premios

Durante el proceso, el equipo y su mentora consultaron al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que trabaja en el desarrollo de productos a partir del alperujo para alimentación porcina. Según relató Tarabay, un investigador del organismo valoró el camino seguido por los estudiantes en el acondicionamiento del residuo y mencionó antecedentes de desarrollos similares en otros países de la región.

El director de la EPET N° 3, Eduardo Yáñez, explicó que la escuela dicta tres especialidades —electrónica, construcciones y química, esta última la más reciente— y que mantiene vinculación directa con el Grupo Arcor/Cartocor, que incorpora egresados de la institución a sus plantas como laboratoristas. El esquema de mentorías con empresas, dijo, busca emular la vida real de un técnico. “Es como venderlo a la empresa”, señaló, en referencia a que los alumnos deben presentar no solo el producto sino también su lógica comercial y de distribución.

Antes de conocer que el biocuero se quedaría con el primer puesto, los estudiantes de la EPET N° 3 siguieron la jornada de “Industria Inspira” junto al resto de la delegación sanjuanina.

Antes de conocer que el biocuero se quedaría con el primer puesto, los estudiantes de la EPET N° 3 siguieron la jornada de “Industria Inspira” junto al resto de la delegación sanjuanina.

Yáñez recordó que en 2025 la escuela ya había obtenido un reconocimiento nacional con unas cápsulas de agua solubles, pensadas para disolverse en la boca y orientadas al uso deportivo, un desarrollo que llegó a iniciar su trámite de patentamiento. A partir de esa experiencia la dirección empezó a pensar cómo sostener los proyectos incluso después de que los estudiantes egresan. Es un punto pendiente: los alumnos que impulsan el biocuero cursan el último año y dejarán de ser estudiantes en diciembre, sin que exista todavía una figura institucional que les permita seguir vinculados al proyecto como egresados.

Como premio de la instancia regional, el equipo completo viajará a Buenos Aires para la etapa nacional del certamen.

“Diamantes en bruto”

Para Yáñez, el valor de este tipo de proyectos excede el premio. “Primero no tienen los vicios del sistema, entonces generan un producto inédito, con toda la energía de la juventud y la valentía”, dijo, y agregó que se trata de “diamantes en bruto”. El director remarcó que, a esa edad, él mismo no habría tenido la seguridad que hoy muestran sus alumnos frente a un jurado.

El orgullo de un trabajo propio: las y los estudiantes de la EPET N° 3, junto al biocuero que los llevó a lo más alto del regional.

El orgullo de un trabajo propio: las y los estudiantes de la EPET N° 3, junto al biocuero que los llevó a lo más alto del regional.

La EPET N° 3 participará este viernes 16 de octubre de 2026 de la Expo Técnica de Albardón, en el marco de la Semana de la Educación Técnica. Tarabay, por su parte, invitó a otros estudiantes de escuelas técnicas y agrotécnicas a animarse a investigar en función de sus propios intereses, “aun cuando los resultados no sean los esperados”, y a aprovechar las prácticas externas como una forma de conocer el mundo del trabajo antes de egresar.

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