La violencia volvió a invadir las canchas. Y esta vez fue en la de San Martín donde la impotencia y la locura le ganaron a lo que debería haber sido un gran espectáculo. Al finalizar la primera etapa y al terminar el partido, la parcialidad visitante perdió la calma y lo que comenzó con insultos terminó con una lluvia de piedras hacia la platea Este. ¿El resultado? Cuatro simpatizantes locales heridos, con un tajo en la cabeza. Pero eso no fue todo. Es que de regreso a Santa Fe, en el departamento 25 de Mayo, hubieron nuevos episodios violentos.

Hasta el final de la primera etapa de partido el desarrollo del encuentro había sido normal, sin problemas ni enfrentamientos. No obstante, en el entretiempo y con el empate parcial, algunos de los 2.000 hinchas visitantes se mostraron furiosos ya que se treparon al alambrado del sector Sureste (foto) para desafiar a los locales. Para calmar los ánimos y ante las piedras arrojadas por los visitantes, los bomberos comenzaron a actuar con un fuerte chorro de agua hacia los involucrados. En ese momento un hombre y una mujer aparecieron cerca de las ambulancias con una prenda en la cabeza para cortar la sangre que caía por sus rostros. 45 minutos después, el episodio se reanudó con Rosario Central ya condenado a jugar por tercer año consecutivo en la B Nacional: producto de los proyectiles dos adultos más se acercaron por las ambulancias para ser atendidos.

Por su parte, en 25 de Mayo, la Comisaría 10ma aseguró que los barras de Central rompieron dos motos y los vidrios de una automóvil. Además, destruyeron la ventana de un negocio comercial.