�El impacto en la venta de autos no sólo afectó la venta particular, que aprovechaba el alto poder adquisitivo de los trabajadores del sector, sino también a la comercialización corporativa con la compañías, que compraban flotas enteras. José Luis González, desde la concesionaria de la marca Toyota, aseguró que se pararon ‘’los pedidos nuevos que habitualmente hacen las mineras antes de que termine cada año con miras al periodo venidero. El año que viene resultará un 30% la caída, unas 100 camionetas menos diría yo, por lo que pasa con Pascua-Lama y Pachón’’, dijo.
