Caminar 10 cuadras para llegar a la parada. Atravesar una finca para cortar camino y así tardar un poco menos en conseguir un colectivo. Calcular el tiempo justo para no quedarse sin transporte y poder llegar a tiempo al trabajo. Son algunas de las situaciones que, a diario y desde los últimos meses de 2009, enfrentan los más de 4.500 vecinos de nuevos barrios del Gran San Juan, que se quedaron afuera del recorrido de los colectivos. Y aunque algunos recorridos se extendieron y otras modificaciones están en estudio, los usuarios repiten una queja que suena conocida en barrios como el Teresa de Calcuta, en Pocito; Viñedos del Sur y Siete Colores, en Rawson; y Martín Fierro, en Chimbas, por mencionar algunos. Los habitantes de algunos Lote Hogar, como el 12 y el 13, de Villa Krause, también se suman a la lista, porque aunque hay servicio de transporte público de pasajeros en la zona, sólo beneficia a quienes viven en la periferia de estos barrios, porque en la mayoría de los casos los micros no entran.
Lucía vive en el Barrio Teresa de Calcuta. Para ir a trabajar, tiene que tomar un micro que la deje en las inmediaciones del Centro Cívico, pero para ello debe atravesar una finca en la que, hace pocos días, atacaron a dos adolescentes. "Nosotros no pedimos mucho, porque ya hay colectivos que circulan por acá. Lo que tendrían que hacer es recorrer unas calles más y entrar a los barrios, así no tenemos que andar tanto y en medio de la oscuridad", reveló.
Una historia parecida relató Celia, que hace muy poco se mudó a uno de los barrios ubicados detrás de la UVT, el Siete Colores. "Mis niños siguen yendo a la escuela que quedaba cerca de donde vivíamos antes y como estamos al final del barrio, hay que caminar muchas cuadras para tomar el micro. Si el micro pudiera entrar, seguro que sería más fácil, porque acá hay muchos barrios nuevos que están muy cerca y además, sería negocio para las empresas porque llevarían muchos pasajeros", dijo.
En Chimbas, aunque hubo líneas que estiraron su recorrido, los vecinos que viven más lejos no están conformes. "Los que vivimos bien hacia el Norte, en Las Calandrias, Martín Fierro, el 7 Conjuntos o el Talacasto, tenemos un micro a más de 10 cuadras para ir al centro", dijo Edgardo, un empleado de comercio que vive en ese departamento.
Aunque al proceso de licitación vigente, que en 2005 adjudicó 79 recorridos en total, todavía tiene 5 años de vigencia (la próxima licitación recién se haría en 2015), desde la Dirección de Tránsito y Transporte (DTT), el subdirector José Luis Gambina dijo que "constantemente se hace modificaciones y extensiones de recorridos, para responder a los pedidos de la gente. Los movimientos de población han hecho que muchos trazados hayan sufrido pequeñas modificaciones. En la actualidad, hay 4 recorridos que cambiaron por este tema y otros 4 pendientes de solución, que estamos analizando".
Con distintos grados de avance, hay 7 expedientes iniciados en la DTT que piden cambios de recorrido. Cambios que reflejan las necesidades de los más de 4.500 vecinos que, ubicados en sus nuevas casas, tienen dificultades para trasladarse desde las mismas hacia sus trabajos, sus lugares de estudio e incluso, hacia el Hospital Rawson (ver infografía).
El tironeo aparece cuando los empresarios tienen que sopesar los costos de extender un recorrido con los beneficios que esto podría acarrear. "Nosotros estamos abiertos a los pedidos -dijo Ricardo Salvá, por la parte empresaria-, pero cuando un recorrido se estira, hay que agregar unidades para mantener la frecuencia. Y eso tiene un costo, que es inevitable".

