El hombre venía caminando concentrado en la conversación que mantenía por teléfono y no vio el cable que atravesaba un sector de la vereda Este de calle Mendoza, entre Mitre y Santa Fe. El grito de otro que venía en sentido contrario lo alertó del peligro. "No sé si tiene corriente, pero por las dudas no lo toque", dijo el señor. Los cables sueltos y colgando es una postal que se repite en todas las calles del centro. DIARIO DE CUYO hizo un relevamiento en 7 calles céntricas comprobando más de 50 cables en estas condiciones. Desde la Municipalidad de la Capital dijeron que ya intimaron a las empresas prestadores de servicios y a los comercios para que retiren el cableado que no se usa. El motivo: afean la ciudad y pueden provocar accidentes.
"No creo que me vaya a electrocutar porque la corriente no circula por la madera" dijo un abuelo mientras encadenaba su bicicleta en una mora donde había varios cables enrollados y con las puntas sin encintar, dejando a la vista los alambres de cobre. Este árbol mencionado también está en calle Mendoza entre Mitre y Santa Fe, pero en la vereda Oeste. Y a escasos metros de una maraña de cables que cuelgan de un plátano a otro a baja altura, impidiendo el paso por ese sector. Para cruzar no queda otra opción que levantarlos con la mano.
Sólo en esta cuadra DIARIO DE CUYO detectó 6 casos de cables colgando de manera peligrosa. Y en tal enredo que es imposible distinguir si pertenecen al tendido eléctrico, telefónico o de televisión.
La misma situación se repite en la calle Mitre entre General Acha y Tucumán, donde los cables atraviesan cuatro plátanos, colgando a baja altura entre uno y otro; y en Ignacio de la Roza entre Tucumán y Rioja, donde el panorama es más caótico aún. En la vereda Norte, justo en el medio y frente a una juguetería y a una casa de cotillón, hay un cable colgando que cualquiera puede llevarse por delante. Otro en la misma situación se ubica a unos metros hacia el Este. Pero en medio de la calle. Cualquier vehículo un poquito más alto que un auto, lo toca.
Algo similar sucede en Rivadavia entre Mendoza y General Acha, donde hay cinco cables que cuelgan de los árboles y de los postes de la luz, algunos hasta el mismo suelo, invadiendo la calle. Incluso en la Peatonal y en la plaza 25 de Mayo hay cables sueltos y a tan baja altura que cualquier niño los puede agarrar.
"Somos concientes de que estos cables afean la ciudad y son un peligro -sostuvo Juan Terranova, a cargo de Planificación Urbana de la Municipalidad de Capital-. Por eso hemos intimado tanto a las empresas prestadoras de servicios como a los comercios a que retiren el cableado que no sirve o no se usa. Si no tenemos una respuesta favorable, vamos a tomar otras medidas".
El funcionario dijo que en caso de que las empresas no acaten el pedido, las van a emplazar. Y que si eso tampoco da resultado, el municipio mandará una cuadrilla propia a sacar los cables que estorban y, a la vez, multar a las empresas.

