Las volvieron a pintar. Y del mismo color verde. Esas butacas de hierro y chapa para muchos son familiares y traen hasta recuerdos de otros tiempos. En el Lote Hogar 1, de Chimbas, existe una gruta con altar incluido. Pero lo que hace especial y diferente a esa gruta de otras, es que hay cuatro filas de butacas que alguna vez estuvieron frente a la pantalla del desaparecido cine Sarmiento. Y hoy miran a la imagen de la Virgen de Fátima.

Las butacas fueron donadas por uno de los dueños del cine más importante que tuvo Chimbas y que cerró a fines de los "80. Don Castro, como le dicen las vecinas del Grupo de Oración a ese propietario que ya falleció, vio la necesidad de la gruta y entregó las butacas. Es que hasta hace unos años, en la gruta del Lote Hogar 1 se daba misas y era el mismo párroco Ricardo Báez Laspiur quien las celebraba.

Las butacas están soldadas unas a otras, en una larga fila de siete asientos. Y hay ocho filas, cuatro a ambos lados de la imagen. La gruta se construyó en los "90 y se entronó allí la Virgen de Fátima, con un altar recubierto de azulejos blancos. La gruta ocupa toda la esquina y en el único lugar donde hay piso de cemento es justamente en el sector donde está la imagen, el altar y las butacas. El resto es de tierra, incluso las veredas, como las de todo el Lote Hogar 1.

La gruta está a una cuadra y media del viejo cine Sarmiento, ubicado por calle Mendoza frente a la escuela Bavio. Esa sala perteneció a Ignacio Castro y Juan Cobos, quienes luego se lo alquilaron a un particular que lo regenteó unos años, antes de cerrarlo. Era al aire libre, funcionaba en las noches de verano y fue el símbolo de los cines chimberos. Hoy en el lugar viven tres familias y curiosamente, los asientos en la gruta son uno de los elementos mejor conservados de aquella sala de paredes de adobe.

El Sarmiento se ganó un prestigio entre los chimberos, quienes tuvieron varias salas después del terremoto del "44. Una de las primeras fue la Chimbas Norte, propiedad de Nicolás González Espinar y de Salvador Sánchez. Y cerca de allí funcionó otra, al lado de un almacén en Salta y Centenario. En Mendoza y Saavedra estaba la sala, siempre al aire libre, de Manuel Lara, mientras que en los "60 aparecieron otros cines más modernos, como el Urquiza, en Salta y Benavídez, que luego se transformó en una pista de baile conocida como La Cuyana. O el Benavídez, que proyectaba películas de cowboys. El último cine que se inauguró en Chimbas fue el Neuquén, en 1975. Ninguna sala sobrevivió al paso del tiempo y sólo quedan algunos recuerdos, como esas butacas en la gruta del Lote Hogar 1.