Les cuesta dormir por las noches. Lloran cada vez que nombran a Daniela, la joven mamá de un nene de 2 años que falleció el domingo pasado, y aún no entienden por qué sufrieron semejante tragedia. Es que no sólo tienen que soportar el dolor de haber perdido a un miembro de la familia, sino que también tratan de sobrevivir entre las cenizas y el olor a quemado que aún se percibe en la casa. La familia Bolado sufrió el feroz incendio hace una semana y aún hay un nene de 3 años y su tío de 21, internados.

Muebles calcinados, zapatos de niños totalmente destruidos y las paredes tiznadas son parte del lugar donde tratan de vivir desde el domingo pasado, cuando un cortocircuito les marcó el futuro. Patricia Muñoz, la mamá de Daniela, la joven que no pudo escapar de las llamas a tiempo, no puede disimular el dolor. Se agarra el pecho cada vez que habla de su hija y de su pequeño nieto que ahora vive con su papá. “Ian (el hijo de Daniela), aún no pregunta por su mamá. Pero tratamos de que no venga para que no vea lo que quedó de la casa. Él sólo sabe que alguien salió en camilla tapado, pero no tiene ni idea que era su mamá”, contó la mujer que no puede contener las lágrimas al señalar el lugar donde su hija dormía el día del incendio.

En la casa vivían 16 personas. Ahora se las ingenian para dormir en lo de algunos familiares. Sólo les quedó una habitación que es usada como comedor y que es donde todos los días almuerzan por tandas. Primero comen los niños, que son 7 de entre 2 y 12 años, luego los jóvenes y al último los adultos. Érica Bolado, la hermana de Daniela y mamá del nene que aún permanece internado, dijo que como no tienen muebles tienen que comer turnándose.

Agradecidos por la ayuda que recibieron de ciento de personas desconocidas, tratan de repartirse la ropa que les donaron (ver aparte). Sin embargo, esos regalos no pueden hacer que la vida comience a normalizarse. Si hasta los niños debieron dejar de ir a la escuela porque se quedaron sin útiles y guardapolvos. “Queremos que esta semana retomen las clases, para que también salgan del dolor”, dijo Yésica, otra de las hijas de Patricia, que contó que los chicos sufren tanto que hay dos que no se animan a entrar a la casa sin algún adulto que los acompañe.

“Todos estamos mal. No podemos creer que estemos pasando por esto, todos los días surgen más problemas. Ahora, mi hermano (el joven de 21 que está internado), se culpa por no haber salvado a Daniela y está muy triste. No lo puede creer”, agregó Yésica y dijo que su hermano se quemó los brazos y el pecho porque quiso entrar a la casa a sacar a la joven, pero las llamas ya eran muy grandes.