"No hay nada de malo en jugar y lo que hoy genera Pokémon Go en algún momento lo generó otro juego, sólo cambió la plataforma. El límite aparece cuando se pone en riesgo la integridad física, en el desfasaje entre la realidad y la realidad virtual. Si hay un ensimismamiento tal que la virtualidad te hace cruzar una calle sin mirar ni advertir el peligro o salir a la noche a un lugar oscuro y exponerse a un hecho de inseguridad por capturar pokemones, entonces se ha pasado una barrera", dijo el psicólogo Gabriel Martínez.
"No se puede evitar el avance de la tecnología y los cambios que eso trae aparejado, pero sí hay que poner atención en la individualización total de las personas y en la distracción que puede provocar en la vida cotidiana. El juego deja de ser bueno o malo en cuanto pueda convertirse en peligroso", expresó la socióloga Lorena Quiroga.
"Ya hubo muchos intentos de juegos de realidad aumentada, pero este es el primero que lo consiguió y con un éxito tremendo. De todos modos, lo más probable es que este sea el puntapié inicial para que aparezcan otras alternativas que van a usufructuar la realidad aumentada", indicó Fabricio Ferrero, especialista en redes.
Por su parte, el Ministerio de Justicia de la Nación recomendó cuidado en la privacidad, especialmente en el caso de los niños, niñas y adolescentes, y no revelar datos personales, de geolocalización o correos electrónicos.
