Quedó tan amplia que invita a sentarse a esperar. Pero, a su vez, implica un gran peligro: Sus paredes, resquebrajadas, están sostenidas sólo por 3 columnas y parece estar justo al borde del derrumbe. Se trata de la garita ubicada en calle Lemos y 6, en Pocito, que hace 10 días fue impactada por un colectivo y quedó con una pared menos. A pesar de eso, los niños de la escuela que está al lado y muchas de las personas mayores que esperan el paso del micro de línea, se sientan en su interior sin reparar en el riesgo.

"No tenemos miedo, no pasa nada", decía una alumna de la escuela Jorge Washington apoyada en el asiento de hormigón, abajo del techo de la garita. Antes que ella, una mujer que llevaba un changuito en el que dormía su hijo, había ocupado el mismo lugar.

Todo eso, a pesar de la condición en la que está la casucha blanca: Una de sus tres paredes fue arrancada y en el borde que quedó se puede ver los ladrillos quebrados e, inclusive, flojos. A su vez, una de las vigas desapareció y sólo quedaron algunos hierros sueltos que cuelgan del techo.

El espacio en el que la gente busca reparo mientras espera el micro, fue impactado el pasado 29 de marzo por un colectivo de transporte de obreros. El vehículo chocó con una camioneta, fue a dar contra la garita y dejó uno de sus lados destrozados. En ese caso, la gente que esperaba el colectivo 47 de la empresa Mayo se salvó del impacto porque, según datos de la Policía, unos minutos antes había pasado el transporte público. Ahora, las personas que esperan el micro se exponen a sí mismas al pararse debajo de la estructura a punto de caer.

Este diario intentó comunicarse con las autoridades de la Municipalidad de Pocito pero no tuvo respuesta. Según los vecinos, el viernes pasado llegó hasta el lugar un camión del municipio que se llevó los escombros que habían quedado en el piso después del derrumbe, pero tras eso no apareció nadie para demoler la parte de la estructura que quedó en pie.