“Caballero, no cruce por el medio de la calle. Hágalo por la senda peatonal”. Esto es lo que dijo un “monitor urbano” (especie de vigilante que tiene la Municipalidad de la Capital) y fue más que suficiente para que el hombre, al que acababa de darle la sugerencia, lo atacara con una catarata de patadas en el estómago y en las piernas. Este acto de salvajismo sin explicación, tanto para el empleado como para la gente que presenció la situación, sucedió ayer por la mañana en el bulevar de la avenida Rioja. El agredido fue Mauricio Amaya (29) y el agresor quedó detenido en la Seccional 1ra.

“Estamos acostumbrados a que nos contesten mal. Pero esto me superó. Lo bueno fue que había gente que salió a ayudarme. El muchacho estaba sacado”, contó Mauricio. Esto sucedió alrededor de las 10 en Rioja, entre Laprida y Rivadavia. El vigilante estaba apostado en el bulevar cuando observó que Zacarías Rodrigo (20) (nombre que fue dado por autoridades municipales) estaba por cruzar la calle a mitad de cuadra, algo que no se puede hacer. Entonces, Mauricio le sugirió que lo hiciera correctamente por la esquina para prevenir un accidente. El joven le respondió con un insulto y cuando el monitor se dio vuelta, éste empezó a lanzarle patadas. Una mujer que presenció la situación, alcanzó a alertar al municipal, por lo que sólo fue golpeado en el estómago y en las piernas.

De inmediato, la gente que estaba en el lugar se acercó para evitar que le siguiera pegando. Incluso un motociclista usó su propio casco para ponerlo como barrera entre las piernas del agresor y el cuerpo del empleado municipal. Fue entonces cuando Rodrigo se dio a la fuga y fue atrapado a un par de cuadras por efectivos de la Policía. Luego fue trasladado a la Seccional 1ra donde quedó detenido.

“Mi función es sólo sugerir, ni siquiera hago actas de infracción, por eso no entendí qué pasó. Lo que me sorprendió es lo bien que reaccionó la gente que estaba alrededor y que salió a defenderme. Si no hubiese sido por estas personas, la golpiza sería peor, porque ante una situación agresiva yo no puedo responder de la misma manera”, dijo Mauricio.

Este hombre comenzó a trabajar como monitor urbano hace menos de un mes, cuando la comuna lanzó esta propuesta mediante la que estas personas están distribuidas en el centro y se dedican prevenir a la gente para que no cometa una infracción o para dar asesoramiento sobre distintos servicios. Su tarea se limita a dar sugerencias porque no tienen poder de realizar infracciones. Hay unos 25 monitores en todo el centro.