Gobernada desde hace 22 años por administraciones socialistas, Rosario -la ciudad con el mayor padrón electoral de la provincia- respaldó en las elecciones primarias la continuidad de un modelo, más allá del nombre de los candidatos.

La diputada nacional Mónica Fein, candidata de consenso dentro del socialismo, se impuso en la interna para elegir intendente dentro del Frente Progresista y quedó bien posicionada para suceder al intendente Miguel Lifschitz. A pesar de que se instaló su figura en los últimos meses a través de una intensiva campaña a la que se sumaron el gobernador Hermes Binner y el propio Lifschitz, obtuvo una diferencia de 14 puntos sobre el radical Jorge Boasso, consolidado en el electorado por su tarea ininterrumpida en el concejo municipal desde hace 17 años.

Además de ganarle a su contendiente interno, Fein superó en casi 55 mil a Héctor Cavallero, el justicialista más votado y quien iniciara el ciclo de intendentes socialistas en 1989. ‘Con Héctor Cavallero tengo una historia muy larga, pero lo que debatimos es un proyecto político.

En ese debate podremos mostrar las diferencias que tenemos‘, planteó ayer Fein sobre la curiosidad de disputar la intendencia el 24 de julio próximo con un ex compañero del partido. El triunfo de Fein se anota como un claro respaldo a la gestión de Lifschitz, quien la propuso como una jugada personal para evitar que la interna socialista que atravesó la elección a gobernador complicara las chances del partido en Rosario. El propio Lifschitz, candidato a senador obtuvo una victoria contundente.