El último deseo del otorrinolaringólogo Arturo Aravel fue poder donarle al Hospital San Roque, de Jáchal, la única máquina que necesitaba la institución para poder diagnosticar problemas neurológicos en recién nacidos. El médico falleció sin poder cumplir con lo que añoraba desde su paso por la institución que lo albergó durante 8 años. Pero su hijo, que también es otorrinolaringólogo y se llama Arturo, logró cumplir con la promesa que había hecho su papá.
Con la fuerza del recuerdo de su padre, Arturo consiguió la máquina que realiza el estudio de potencial evocado, gracias a la ayuda de sus colegas Juan Furlotti y Francisco Ruffano.
De esta manera, Aravel y su mamá, Norma Luján, llegaron hasta el departamento jachallero para entregarle al director del San Roque el instrumento que puede detectar de manera temprana muchas afecciones en recién nacidos, que si son rápidamente tratadas pueden revertirse o minimizar sus daños.
‘Me hubiese gustado venir con mi padre; es algo que él quería. Pero al menos me reconforta el hecho de poder cumplir con uno de sus anhelos’, contó Arturo.
‘Estamos muy agradecidos por esta donación porque nosotros tenemos una máquina parecida, pero es para utilizarla en adolescentes o mayores. Es muy necesario el instrumento que nos donaron estos médicos ya que con esto podemos mejorar nuestros diagnósticos. Ya la tenemos instalada y hay dos médicos, un otorrinolaringólogo y un fonoaudiólogo, que están familiarizándose con el instrumento para empezar a usarlo lo más pronto posible‘, dijo el director del hospital, Miguel Massa.

