Álvaro Uribe fue blanco de las FARC desde el momento que anunció su candidatura presidencial y desde entonces no cesaron los intentos por asesinarlo igual que hicieron con su padre, Alberto Uribe Sierra en junio de 1983 cuando tenía 47 años y era un acaudalado dueño de fincas y campos. Veinte años después, Álvaro estuvo en la mira de las FARC decenas de veces. El más espectacular de todos ocurrió el 13 de abril de 2002, cuando un ómnibus-bomba explotó al paso de su vehículo blindado, en una calle de Barranquilla. Resultó ileso, pero en el atentado murieron dos personas y más de 20 resultaron heridas. Ese mismo día intentarían de nuevo durante una conferencia de prensa mediante un grabador lleno de tritonal (un explosivo a base de TNT) que explotaría al darle play. Pero, tras el primer ataque, Uribe regresó intempestivamente a Bogotá dejando a la guerrilla con las manos vacías. En mayo de 2002 Uribe ganó las elecciones en primera vuelta con el 52% de los votos. El 7 de agosto de 2002, día de su asunción, la FARC lanzó obuses contra la Casa de Nariño y la Cámara de los Representantes, lugar de la investidura, causando unos 20 muertos y un centenar de heridos.