Algunos demoraron más de lo normal en desatar los cordones de sus botines. Torpeza provocada por el nerviosismo de vivir algo semejante: recibir una bendición especial por salvar vidas ajenas. Un acto divino que los emocionó al borde de las lágrimas. Se trata de los 12 bomberos voluntarios de Santa Lucía a los que anoche les lavaron los pies en la Parroquia Nuestra Señora del Valle, en ese departamento. La ceremonia fue emotiva por partida doble, ya que tanto la parroquia como este cuerpo de bomberos fueron inaugurados el mismo día, el pasado 4 de marzo.
Eran 12 los elegidos en recibir tal bendición, pero en la fila formada delante de la puerta de la parroquia había 15. Es que el padre Pedro Fernández, encargado del lavado de pies, quiso que más bomberos recibieran una bendición por desempeñar una tarea que representa fielmente el amor al prójimo. Es por eso que las tres mujeres que integran el cuerpo fueron las encargadas de leer algunos pasajes bíblicos y de realizar la colecta entre los fieles presentes. Pero su tarea no se limitó sólo a lo religioso. Ellas fueron también las encargadas de inmortalizar el momento del lavado de los pies con cámaras fotográficas y filmadoras. Claro que no fueron las únicas en hacerlo.
Cuando el padre Fernández convocó a los 12 bomberos a sentarse en la banqueta para comenzar con la ceremonia, sus padres, hermanos, novias y amigos se acercaron lo más posible para tomar fotos hasta con celulares.
Antes de sentarse cada uno de los bomberos hincó su rodilla derecha para persignarse ante la imagen de Cristo. Una escena que no fue planeada ni ensayada, sino que nació de manera espontánea y unánime. Tal como la reacción de cada uno de ellos cuando el agua cayó sobre su pie derecho: buscaron con la mirada a sus seres queridos para compartir su emoción en silencio. Mientras, los bomberos que estaban de guardia (el destacamento se encuentra al lado de la parroquia), miraban la ceremonia en silencio y desde la vereda para poder escuchar los llamados telefónicos solicitando su servicio.
Después del lavatorio de pies, el cura continuó con la celebración de la Santa Misa, invitando a los fieles presentes a darle gracias a Dios por todas las bendiciones recibidas, y pedirle que ilumine a todos para que puedan desempeñar su trabajo con vocación y servicio. Tal como lo hacen los bomberos voluntarios.

