Mientras que en el Gigante de Arroyito no cabía un alfiler y el aliento no paró durante los 90 minutos, afuera del estadio, cientos de personas se quejaron, entrada en mano, porque no pudieron ingresar. Y mientras esto pasaba, la barra brava de Central entró con banderas con los colores azul y amarillo del club y una buena cantidad de bombos se hicieron lugar a los empujones en una de las tribunas altas del estadio cuando ya estaba colmado. Nadie respondió por esta situación. El estadio de Central, tal como se esperaba, fue un volcán. La gente vivió el encuentro con mucha intensidad, se instaló temprano en las tribunas y el fervor fue aumentando a medida que pasaban los minutos. Y el estadio estalló con el ingreso de Argentina, al que nunca dejó de alentar. Pero mientras adentro era una fiesta, afuera muchas personas se quedaron con la angustia de sentirse estafados. Un importante grupo de simpatizantes argentinos no pudo ingresar al estadio a pesar de tener sus correspondientes tickets en mano. La puerta 2 que da acceso a una de las plateas bajas, se cerró pasadas las 21 y varios hinchas que se disponían a ingresar se vieron imposibilitados de hacerlo porque el estadio estaba colmado. Entre el grupo que se quedó fuera del estadio, con entradas al valor de 300 pesos, se encontraba el mediocampista de Rosario Central Gonzalo Choy González. La venta de entradas falsas, se supone, fue la causa de este problema, y no se descarta que hubo ayuda o negligencia en los controles. En la reventa, en donde se vendieron muchos tickets falsos, los ´arbolitos´ sacaron las populares a 250 pesos, cuando en boletería costaron 50 pesos, por ejemplo.
