El caño amarillo del gas que atraviesa el canal Benavídez se salió de sus soportes en el puente y quedó arqueado, con raspones y abolladuras. Sobre él, la baranda de protección apenas se sostiene, casi paralela al cauce. Así quedaron esos dos elementos del puente de Mendoza y el canal Benavídez luego de que ambos frenaran la alocada marcha de una camioneta que se quedó sin frenos. Eso fue el sábado 29 de mayo y, según los vecinos del barrio Costa Canal, una semana después pasó una cuadrilla de Ecogas, miró el tubo y luego se alejó, sin regresar. En el barrio temen por una explosión porque, dijeron, sienten olor a gas y por las noches, cuando se acalla el ruido del tránsito, oyen el silbido de una supuesta pérdida.
Desde Ecogas informaron primero que no tenían información del accidente vial que alteró el caño y tampoco denuncias por fugas, pero que iban a investigar la situación. Sin embargo, luego de eso no fue posible conocer qué evaluación realizaron los especialistas, pese a los intentos con la empresa.
‘El caño quedó muy doblado y yo no sé si eso es normal. Por las noches se siente un silbido, como si hubiera una fuga, y en cualquier momento del día sentimos olor a gas. Tenemos miedo de que esto quede así y en el momento menos pensado haya una explosión. Desde que fue el accidente, todos los días esperamos a alguien de Ecogas para que venga a reemplazar el caño‘, dijo Oscar Esquivel, quien tiene una verdulería a pocos metros del lugar.
El accidente se produjo cuando una vieja camioneta Dodge se quedó sin frenos cuando transitaba de Sur a Norte por Mendoza. En su camino chocó dos vehículos y a un niño que pasaba por el puente, antes de frenarse con la baranda y el caño de gas, que quedó separado varios centímetros de su línea paralela al borde del puente
El problema, a su vez, volvió a encender el reclamo vecinal de un tramo complicado del canal Benavídez en su cruce con calle Mendoza, ya que a la baranda que rompió la camioneta afectó el paso peatonal más seguro que había. Y es que del otro lado de la calle, la valla de protección está tirada sobre el canal desde enero de 2010 y el pasante tiene tramos rotos que generan miedo en los peatones.
Esto, contaron los vecinos, hace que las personas que caminan por allí se arriesguen a ir por la calle antes que por el puente, pese a que es una esquina de tránsito intenso. ‘Por uno de los puentes da miedo pasar, porque además que no tiene baranda se está cayendo a pedazos. El que estaba en buenas condiciones ahora se rompió y para colmo no se sabe si en cualquier momento explota el caño de gas. La verdad, ya no sabemos qué hacer‘, se quejó Mary Silva, otra vecina.
Un barrio entero, en estado de alerta por caño de gas chocado
En el barrio temen por una explosión porque, dijeron, sienten olor a gas y por las noches, cuando se acalla el ruido del tránsito, oyen el silbido de una supuesta pérdida.

