Un cambio en el tablero general de electricidad y el mejoramiento de las condiciones de seguridad de todo el sistema eléctrico: tal es la síntesis del pedido que el jefe del departamento de Agrimensura, Hernán Alvis Rojas, había presentado a las autoridades de la Facultad de Ingeniería en un expediente iniciado el 3 de agosto de 2009. El pedido era el resultado de un relevamiento que fue iniciativa del propio Alvis Rojas y para el que, según dijo a DIARIO DE CUYO, consultó "con gente que sabe del tema electricidad". Sin embargo, la respuesta oficial fue que no había plata para arreglar las instalaciones. Siete meses después, moría electrocutado un alumno en ese mismo departamento, por el mal estado de la conexión eléctrica.
Este es el segundo caso en que una advertencia puso en alerta a las autoridades universitarias sobre la posible ocurrencia de un siniestro, pero que no fue tenida en cuenta, tal como sucedió con el incendio del edificio del Rectorado en el año 2004 (ver aparte).
El trámite, que ingresó a la Mesa de Entradas de Ingeniería 7 meses antes de la muerte del estudiante Fernando Reinoso y cuyo expediente luego fue archivado, fue respondido por autoridades de esa unidad, las que manifestaron que "no había disposición presupuestaria" para los cambios solicitados. "En el Decanato -dijo Alvis Rojas- me expresaron que por el momento no había plata, pero que lo iban a tener en cuenta. Yo volví a insistir en forma verbal en dos o tres oportunidades más y siempre el problema fue la falta de presupuesto. Se pensó en hacer algunas economías para poder concretar los cambios, porque no es fácil hacer un gasto cuando uno está atado a lo que manda el presupuesto".
Precisamente, ese tablero general fue lo primero que la Justicia de Faltas ordenó clausurar luego de la muerte del estudiante, ante la presunción de que presentaba riesgo de electrocución. Durante la primera inspección en las instalaciones, peritos de Bomberos detectaron que el sistema no tenía disyuntores y que en cambio tenía fusibles provistos de un filamento reforzado en lugar de uno más débil, para que corte la electricidad en caso de cortocircuito o sobrecarga. En ese momento, los peritos determinaron que este estado de las instalaciones representaba un claro riesgo de incendio con peligro de electrocución, por lo que también secuestraron los fusibles con que contaba el sistema. Días más tarde, el rector de la UNSJ, Benjamín Kuchen, dispuso el cese de actividades mientras se constataba el estado de las instalaciones eléctricas de todas las dependencias universitarias, algunas de las cuales todavía no retomaron su normal funcionamiento.
Leopoldo Fachinelli, abogado de la familia de Fernando Reinoso, informó que este y otros informes acerca de las falencias en la seguridad en distintas dependencias de la UNSJ figuran en la causa que se tramita ante el Juzgado de Faltas a cargo del juez Enrique Mattar y que ya acumula más de 600 fojas. Agregó que recién la semana pasada le fue entregada una copia del expediente, pero que ya detectó que figuran en el mismo "varias advertencias como la de Alvis Rojas". "Es curioso -dijo el abogado-, pero aparecieron unas cuantas copias de avisos de falencias en la seguridad en distintos lugares de la universidad, como si los encargados de cada área quisieran dejar a salvo su responsabilidad por lo ocurrido". A la vez, este expediente no está incluido en la causa penal que lleva adelante la Justicia Federal.
Consultado sobre este tema, el decano de la Facultad de Ingeniería, Oscar Nasisi, ayer se excusó de hacer declaraciones acerca del expediente iniciado por el jefe del departamento de Agrimensura. "No voy a opinar sobre este aspecto para no entorpecer el curso de la causa que se está desarrollando", señaló. Agregó que "cuando sea el momento oportuno y cuando la Justicia lo determine, se harán las declaraciones que tengan que hacerse".

