Facundo, de 6 años, iba montado en su caballo y saludaba a un niño de su edad que estaba en el público. Al lado, una mamá sostenía a su bebé y hablaba con la abuela que estaba sentada cómodamente en la reposera. Y es que entre el público que acompañó a la cabalgata se vio familias completas, con integrantes de todas las edades. Y los que se llevaron todas las miradas fueron los más chiquitos, que inclusive con el chupete en la boca, lucían la tradicional vestimenta gaucha.
