Buenos Aires, 2 de mayo.- Buck es un cachorro de ocho semanas que ya aprendió a ladrar, gruñir, sentarse… todo menos lidiar con el hipo. Y el pobre perro tuvo tanta mala suerte que le agarró su primer ataque en el auto de sus dueños, y su reacción fue adorable aunque exasperada.

En el video compartido por Matthew Kennelly en YouTube se puede ver a Buck, un cachorro de pastor australiano que gruñe con impaciencia cuando se da cuenta de que su panza se mueve sola por el hipo.