Setenta años después del comienzo de la II Guerra Mundial esta contienda sigue siendo una fuente inagotable de historias para Hollywood, donde se han producido más de 200 películas sobre el conflicto, algunas auténticos clásicos del cine. El desembarco de Normandía, el ataque nipón a Pearl Harbor y, sobre todo, el Holocausto judío son los episodios más explorados por la filmografía estadounidense sobre esta conflagración. Tan solo un año después de la invasión alemana a Polonia, John Ford ya estrenaba “The Long Voyage Home”, con John Wayne como protagonista. Desde entonces, la meca del cine no ha dejado de recurrir a la II Guerra Mundial para cautivar a los espectadores y hacer caja, especialmente en las décadas de los 40 y 50, aunque es significativo el repunte que ha vivido a partir de finales de los 80. Hollywood estrena al menos un filme por año ambientado en este conflicto (a excepción de 1991) desde la cinta de Steven Spielberg “Empire of the Sun” (1987) con un jovencísimo Christian Bale en el papel principal, una tendencia que tuvo su último capítulo este mes con “Inglourious Basterds” de Quentin Tarantino. Spielberg, uno de los numerosos judíos en esta industria, es precisamente uno de los cineastas que más ha visitado esta guerra en sus filmes. Comenzó con la comedia “1941” (1979) y utilizó a los nazis como antagónicos de Indiana Jones en las varias entregas de esta saga, se adentró en el holocausto con “Schindler´s List” (1993) y presentó su recreación del desembarco de Normandía en “Saving Private Ryan” (1998). El ataque japonés a la base naval estadounidense de Pearl Harbor motivó películas como “From Here to Eternity” (1953), “Tora! Tora! Tora!” (1970) o “Pearl Harbor” (2001). Hollywood, sin embargo, ha pasado de puntillas por el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, la masacre que puso fin al conflicto.
