María Juliana es la quinta hija del matrimonio de Abraham Awada y Elsa Pomi Baker. Libanés él, siria ella, la historia de sus padres es la de dos inmigrantes que a fuerza de trabajo y buen gusto lograron hacerse un camino en la industria de la moda. Igual que su hermana Zoraida y su hermano Daniel, Alejandro es actor y Leila, artista plástica, cuando Juliana terminó la secundaria en el Chester College supo que su futuro estaba en la empresa familiar. Con 18 años y habiendo estudiado unos meses inglés en Inglaterra, la menor de los Awada empezó a trabajar con sus padres. Viajes a Europa y Nueva York en busca de tendencias, colecciones de invierno y verano, su juventud estuvo signada por el trabajo y el desarrollo de colecciones: desde la decisión de aggiornar la marca hasta los lineamientos generales de cada una de las colecciones. Entre diseño y diseño, a los 23 años Juliana se casó con quien había sido su novio de la juventud, aunque el matrimonio duró sólo un año. Lo que siguió a ese divorcio fueron más años de trabajo hasta que el conde belga Bruno Barbier entró en su vida. Digno relato de una trotamundos, el millonario y la diseñadora se conocieron durante un vuelo a Europa. Diez años de convivencia y su primera hija Valentina (12), fue el fruto de esa relación que terminó meses antes de que Awada conociera a Mauricio Macri y decidiera casarse nuevamente.