�El Gobierno ruso aún no sabe por qué la nave no pudo acoplarse con la estación espacial y por ahora se han mencionado problemas técnicos que aparecieron horas después del despegue.
Los cargueros Progress, que se emplean desde hace 35 años, son uno de los grandes orgullos de la industria aeroespacial rusa, con un historial prácticamente inmaculado: hasta ahora habían sufrido un solo accidente, en agosto de 2011, provocado por un fallo del cohete portador.
Esta misión estaba valuada en 51 millones de dólares y era una de las cuatro que, promedio, envían al espacio cada año.
Por otro lado, aunque llevaba suministros para los astronautas, las reservas en la estación espacial resisten varios meses, a la vez que el mes próximo está previsto que se acople otro carguero, pero de Estados Unidos.