"Menos mal que no venía una moto, porque si no, se lo llevaba puesto", comentaba anoche uno de los policías que estaban cortando el tránsito en la Libertador, en las esquinas con España y con Salta, en pleno centro sanjuanino. Se refería al tremendo socavón que se acababa de formar justo al medio de la avenida, por un hundimiento de un paño de hormigón de unos 2 metros de largo por 1,20 de ancho. Esa cuadra seguía cortada al cierre de esta edición y, si bien aún no se sabía la causa de la rotura, había algo muy claro: los paños linderos del pavimento temblaban con cada movimiento y, trizados y atravesados por grietas en todas las direcciones, amenazaban con caer y provocar un desastre de banquina a banquina.

Descubrir el tremendo agujero y que nadie sufriera las consecuencias fue casi obra del azar. Por allí pasaba una movilidad de la División Planeamiento de la Policía, cuando los oficiales a bordo vieron el bulto que hacía sobre la calle la punta del pedazo de hormigón, que emergía como la popa de un barco en pleno naufragio. Se detuvieron, vieron lo que era y de inmediato atravesaron la movilidad, con luces y balizas encendidas, para que nadie cayera al pozo.

Una vez cercado el sector del pavimento hundido, la Policía cortó el tránsito en ambas esquinas y se contactó con OSSE, con Vialidad Provincial y con la Municipalidad de la Capital, que es la encargada de la pavimentación de las calles del centro, que no está hecha con los sistemas modernos de asfalto, sino con el viejo método de placas de hormigón de más de 10 centímetros de espesor, sostenidos en su estructura con enrejados de hierro.

El problema es que cemento y hierro cedieron anoche, poco antes de las 21, y se abrió el boquete. Y lo que se veía hacia adentro era bastante curioso: estaba todo seco, no había ningún derrame de líquido, y entre el paño de hormigón y la base de tierra que debería sostenerlo había una altura de entre 40 y 50 centímetros de vacío total. Es decir que el pavimento, tanto en la zona rota como alrededor, está literalmente flotando en el aire.

A las 20.55 llegaron los operarios de OSSE e hicieron una inspección rápida. Observaron la boca de registro de la esquina de Libertador y España y concluyeron que no era un problema de su competencia. Según dijeron, el caño matriz de la cloaca (aparentemente intacto) está ubicado casi 3 metros al norte del centro de la avenida, que es donde se hundió el pavimento. Y por esa línea media tampoco pasan caños de agua, agregaron. Pero luego llegó el titular de Planificación Urbana de la Capital, Juan Terranova, y dijo que el vacío entre la tierra y el pavimento podía deberse al arrastre de alguna vieja filtración de agua. Por eso entre OSSE y el municipio analizaban qué hacer. Y entre las medidas no descartaban levantar todo el pavimento y mantener hoy el tránsito cortado, con la complicación que eso significaría dado que sólo a una cuadra se encuentra el Centro Cívico.