La vereda de la Iglesia Catedral se llenó de niños con sotanas, túnicas y alas que repartieron estampitas y caramelos a las personas que pasaban por allí. La idea surgió de su catequista, quien, de ese modo, los ayudó a conmemorar la víspera del Día de Todos los Santos, que se conmemora hoy.

Primero, los 33 chicos de entre 9 y 10 años que están a punto de tomar la Primera Comunión, eligieron ser ángeles o seleccionaron un santo, ya sea porque les gustó su historia o porque su nombre coincidía con el de ellos. Después, buscaron los trajes con ayuda de sus papás, se vistieron y se ubicaron en la puerta de la Catedral, ayer, pasadas las 19.

“El objetivo es rescatar las fiestas de los católicos, pero sin disfrazarnos como el enemigo de Dios, como se hace en el marco de Halloween, sino como aquellos que lo siguieron y predicaron su palabra. Así, no celebramos la muerte, sino la vida”, explicó Nadya Flores, la catequista de los chicos.

Por eso, antes de salir a hablar con la gente, los niños rezaron, le cantaron a Jesús y recibieron las 20 estampitas que debían entregar. “Les vamos a preguntar a las personas si son cristianas y, si nos responden que sí, les entregamos las estampitas. Así colaboramos para que la gente esté más cerca de Dios y ayudamos a nuestros familiares que no se portaron tan bien y que fallecieron a que salgan más rápido del purgatorio”, les explicó la maestra a los niños.

Todos siguieron su consigna y entregaron las imágenes a cada persona que pasó por el lugar. La mayoría de la gente agradeció el regalo y hasta hubo quienes posaron con los chicos ante las cámaras de sus madres.

De ese modo, en alrededor de media hora, los santos terminaron su función evangelizadora.