De lejos intimida por su estatura, casi el 1,90. De cerca uno se da cuenta que Santiago José Sánchez, 17 años, tiene aún cara de niño.
Quien, para todos en la "escuelita" es "Santi", viene de lograr dos títulos argentinos en categoría 2000: el nacional de contrarreloj individual en el torneo realizado en San Juan y el de la Persecución Individual en los certámenes de pista desarrollados hace un mes en Mar del Plata.
Vecino del Barrio Vildo, de Santa Lucía, este joven corredor se inició en el deporte por influencia de su abuelo materno, Rodolfo Ordoñez, con quien salía a pasear cuando era chico.
"Yo empecé haciendo natación en Turquesa, cuando tenía ocho años. Después con mi abuelo salía a andar y me fue gustando el ciclismo", explicó quien cuando tenia edad de infantil les pasaba el trapo a todos y después, en la transición a juveniles, sufrió el choque de no ser tan protagonista y se bajó por unos cuatro meses de la bicicleta.
Según Planeta Ramírez, es un chico muy dócil con unas "condiciones enormes para destacarse embalando". "Está en una etapa donde va descubriendo sus sensaciones y nosotros debemos alentarlo y apoyarlo", amplió el entrenador.
Los más chiquitos de la "escuelita" Adriel Montenegro (6) y Lautaro Cobarrubia (7) apenas le llegan a la cintura. Él empezó como ellos de chiquilín y ahora, con fundados entusiasmos, golpea las puertas del ciclismo grande.
"Mis objetivos próximos son los Juegos Evita (de este año) y la contrarreloj de 20 kilómetros de la categoría junior para el año que viene", comentó en voz baja pero firme, este grandote al que no le gusta el fútbol ("no soy hincha de ningún equipo") que tiene como ídolos a Laureano Rosas y Mauricio Muller, con quienes comparte algunos entrenamientos como integrante juvenil del equipo continental del Sindicato Empleados Públicos.
