�Después de la audiencia se procedió al intercambio de regalos, durante el que Cristina obsequió a Francisco un retrato del beato Óscar Romero, obra del artista argentino Eugenio Cuttica, así como con dos bajorrelieves para invidentes de la Virgen de Luján y un retrato del Papa. La presidenta también le llevó una cesta de productos gastronómicos de su país, además de tres libros: uno sobre patrimonio arqueológico argentino; otro de Alberto Methol Ferrer sobre ‘Los estados continentales y el Mercosur‘ y una copia del Martín Fierro. El Papa entregó a la presidenta un icono, copia del original, de la Virgen de la Ternura de la Catedral de Vladimir.
