�El escultor Alejandro Marmo, autor de la obra que Mauricio Macri le regaló ayer al papa Francisco, expresó que con su trabajo quiso ser un ‘punto de encuentro’ entre ambos líderes y de esa manera ‘colaborar en la unión’ del mandatario y el pontífice. ‘Para el regalo, yo propuse un tema de la agenda del Papa, como es el diálogo interreligioso y la cultura del encuentro. Quise colaborar en la unión del Papa y el Presidente, que la obra sea un punto de encuentro entre ellos’, sostuvo Marmo. La elección de Marmo para que realizara el obsequio no fue casual y formó parte del cuidadoso entramado que el gobierno tejió para asegurarse el éxito del segundo encuentro con el pontífice: es que se trata del escultor preferido del Papa, amigo personal de Jorge Bergoglio, desde sus tiempos como arzobispo de Buenos Aires. La obra es una pieza de un poco menos de un metro de alto, confeccionada -como toda la obra del artista argentino de 46 años- con materiales de descarte ferroviario y metales, y representa la unión de las tres grandes religiones, con una cruz que, montada sobre una base que simboliza una estrella de David, tiene también dos medialunas, símbolo del islam.