El cablecarril que pretenden convertir en Patrimonio de la Humanidad es un testimonio del apogeo minero de la sierra del Famatina. Funcionó entre 1904 y 1929. En su época, fue una obra de vanguardia en tecnología, fabricada por la empresa alemana Bleichert de Leipzig. Unía la mina La Mejicana con la fundición de Santa Florentina y Chilecito, donde empalmaba con el ferrocarril.
Permitió dinamizar la minería reemplazando el arcaico acarreo a lomo de mula. El cablecarril tiene una extensión de 34.670 m y salva un desnivel de 3.510 m entre ambas terminales , fue el más largo de América y el segundo del mundo, contó con 262 torres y 9 estaciones, cada una con edificaciones de piedra, dormitorios para operarios, caballerizas y obras hidráulicas para provisión de agua desde manantiales.
El transporte del material era realizado por 650 vagonetas que se desplazaban cargadas con hasta 500 kg de minerales y subían víveres, leña, materiales diversos y personas a 2,5 m/seg de velocidad media ( 40 Km/h) y estaban, suspendidas por cables movidos con motores a vapor y alimentados con leña del lugar. La línea telefónica que las comunicaba fue una de las primeras del país.
 En la terminal de Chilecito se trasladaban los minerales al ferrocarril, habilitado en 1901. Con intervalos de 45 segundos llegaban aquí las 450 vagonetas desplazadas en el cablecarril.