Para ellos, los cálculos empiezan antes de los concursos. Tienen que analizar pesos, capacidades y tamaños cuando construyen su modelo. Deben ser astutos, porque de eso dependerá a qué altura y cuánto tiempo podrán estar en el aire sus aviones. Ya en la pista, limpian las alas cuidadosamente, analizan el viento, ponen a punto los pequeños tanques de combustible, las instalaciones eléctricas o las sogas que les servirán para el remolque. Luego, empiezan a luchar en el aire. Así se desarrollan las diversas disciplinas del aeromodelismo, que está siendo estrella en la provincia, ya que se está llevando a cabo una de las instancias del concurso nacional, que por primera vez tiene como sede a San Juan y comenzó anteayer.
Hasta el próximo sábado, los modelos de distintas características sobrevuelan Pocito, Angaco Santa Lucía (ver aparte). En el último departamento, ayer, el profesionalismo de los pilotos hizo que reinara el silencio a la hora de iniciar cada ronda de competición de motoveleros. Ese silencio sólo era invadido por un zumbido intenso. Era el ruido de los motores que comenzaban a calentar. Mientras, los pilotos les colocaban una inyección con combustible y chequeaban las hélices de los modelos. Luego de escuchar la voz que anunciaba el inicio del trabajo, los cronometristas de cada equipo tomaban el modelo con la mano y, tras calcular el viento, los largaban como si fueran avioncitos de papel. En ese momento, los pilotos tenían los controles listos para empezar a manejar. A medida que los aviones se elevaban, el sonido desaparecía. Lo que generaba eso no era sólo la distancia a la que quedaban, sino que al llegar arriba, el combustible se terminaba y los modelos empezaban a planear. La altura a la que volaban era tan alta (pueden llegar a 5 km de la tierra) que llegaban a perderse en el cielo.
Los competidores debían mantenerlos 10 minutos exactos en el aire. Por eso, cuando la voz grabada que iba señalando el tiempo de modo regresivo llegaba a 2 minutos, cada piloto comenzaba a hacer bajar sus modelos con el fin de que tocaran el suelo en el momento más cercano al cero y, a la vez, lo hicieran lo más cerca posible de los conos naranja dispuestos para cada uno de ellos.
Después de las distintas rondas, se anunciaría el ganador y entrarían en juego los competidores de la categoría de remolque.

