No fue un recital como otros. Después de un día duro de cabalgata, la gente que quiso escuchar cantar a Víctor Heredia, se apostó alrededor del escenario con mesas, conservadoras y allí comieron el asado. Todo mientras el músico estaba actuando. Fueron unas 6.000 personas las que estuvieron en el predio el sábado por la noche y domingo por la madrugada, presenciando el show central de la XX Cabalgata de la Fe a la Difunta Correa.

Tranquilo, sin sobresaltos, pero con un público atento. Así fue el show que presentó Víctor Heredia, quien se bajó del caballo pocas horas antes de subirse al escenario. Es que el cantante participó de un tramo de la cabalgata. Y tanto le impactó la experiencia que entre tema y tema le contó a la gente cómo había vivido la travesía. Arrancó con los temas más conocidos como "Ojos de Cielo" y "Coraje". Pero el cansancio era tal entre el gauchaje que costó bastante acompañar al cantante en los coros. Lo que más aplaudió la gente fueron las palabras de Heredia. Con un claro mensaje de esperanza, uno de los momentos más aplaudidos fue cuando dijo "No hay nada más lindo que dormirse bajo las estrellas y sentir que uno forma parte de este colectivo que soñó". A esa altura, una buena parte de los gauchos ya habían echo su campamento en el descampado y bajo las estrellas.

Mientras Heredia iba de una canción a otra, las fogatas que rodeaban el escenario, eran cada vez más potentes. Algunas, para hacer asado, otras para calentar la noche que había empezado a ponerse fresca. El humo de las fogatas, las carpas entre los árboles, los caballos descansando y el gentío recorriendo la calle principal del oratorio. Estas fueron las postales que abundaron en el lugar durante toda la noche. Y aunque el recital de Heredia terminó temprano, muchos decidieron seguir la fiesta. No faltó guitarra, cerveza y vino entre los jinetes cansados. Incluso los puestos de choripán trabajaron hasta el amanecer.

Este fue el broche de oro de una fiesta que comenzó el viernes pasado el mediodía. Los gauchos empezaron a retornar a sus hogares durante la jornada de ayer. Esto, después de disfrutar un asado en familia.