Como si fuese un enorme pizarrón donde los habitantes prehispánicos iban dejando su marca, la piedra gris y suave convierte la quebrada en un túnel del tiempo. No hace falta más que andar por una de las tantas huellas que conducen al lado occidental del Pie de Palo para toparse con un panorama inigualable. Y a sólo 53 kilómetros de la Ciudad de San Juan. Ni siquiera hace falta esforzar la vista para observar los dibujos de guanacos, manos, hombres y otros símbolos todavía indescifrables. Pero también puede divisarse sin dificultad cómo la mano reciente del hombre está deteriorando el lugar. Se trata de los petroglifos del Lagar Grande, que están en Angaco.

Fue en 1984 la primera vez que se hizo público el saqueo que sufría este sitio, que es patrimonio cultural desde hace casi 10 años. Desde entonces, fueron innumerables las promesas de proyectos por resguardar estos tesoros que forman parte de la historia de la provincia, tanto por parte del municipio de Angaco, como por parte del Gobierno de la provincia. Pero nada se llevó a cabo.

Hace 26 años, a través de las páginas de DIARIO DE CUYO, un informe dejó al descubierto el destrozo que había en el lugar. Había pedazos de petroglifos rotos y sobre algunos símbolos habían hecho escrituras realizadas con aerosol. Entonces, se puso en conocimiento a las autoridades provinciales, quienes se comprometieron en buscar una solución para evitar que continuaran los saqueos. Pero en 1989, otra visita al lugar perdido en una de las quebradas del Pie de Palo mostró que nada se había hecho y que, incluso, el deterioro era cada vez más evidente.

Seis años después los vecinos volvieron a alertar del saqueo. La entonces Subsecretaría de Turismo de la provincia se comprometió nuevamente a elaborar un plan para cuidar el sitio. Fue en conjunto con la Municipalidad de Angaco. En 1998, la comuna hizo el primer relevamiento de los destrozos, pero todo quedó ahí.

En el año 2000, la Cámara de Diputados de la provincia sancionó una ley, declarando Lagar Grande como bien integrante del Patrimonio Cultural de la provincia, como así también su zona de influencia en el lado occidental del Pie de Palo. Fue entonces cuando anunciaron desde la Municipalidad de Angaco que esta quebrada iba a integrar un circuito turístico que incluiría los baños de Guayaupa, un paraje de aguas termales que está a pocos kilómetros de Lagar Grande. Dos años después, la Seccional 20ma, de Angaco, inició investigaciones por el robo de petroglifos pero nunca dio con los responsables.

Fue recién en el 2003 cuando se dio a conocer oficialmente que el 60 por ciento del patrimonio de Lagar Grande había sido saqueado por el tráfico de petroglifos. La evaluación fue realizada por Patrimonio Cultural y por investigadores de la Universidad Nacional de San Juan. Entonces salió a la luz que una piedra pequeña podía ser vendida en 30 a 40 pesos.

Un año después, el actual intendente de Angaco, Víctor Fernández, dijo que iba a construir una casa en la ladera del cerro, para que se instalara un custodio. Pero que tenía que esperar que los dueños de las tierras cedieran el terreno y que la Nación enviara los fondos. Nada de eso ocurrió.

Desde entonces, el deterioro del lugar es cada vez más notorio. La quebrada tiene más de 500 metros de largo y se puede observar en las paredes de piedra, pedazos de petroglifos que faltan, raspones hechos encima de los petroglifos y residuos tirados por doquier. "No sé en qué quedó el proyecto. Imagino que habrá que esperar resolver el tema del propietario de las tierras", dijo María Luz Fernández, del área de Cultura de la Municipalidad de Angaco. Mientras que desde Patrimonio Cultural de la provincia, Juan Salvo dijo que dentro de un mes irían al lugar para ver en qué condiciones está y así elaborar un proyecto de protección.