Los 166 kilómetros entre Utrecht y Zelanda, que se correrán hoy, son totalmente llanos lo que augura la primera llegada en embalaje masivo de la edición a menos que aparezca el viento y las escaleras rompan toda ilusión de un sprint grupal. Los últimos 40 kilómetros bordeando el mar y cruzando tres diques son una invitación para que se atomicen los pelotones, lo que aguaría la fiesta de los velocistas.