Para esta elección, los candidatos a presidentes se pusieron de acuerdo y firmaron un pacto de civilidad donde se comprometieron a acatar los resultados, con el que se pretende evitar un conflicto post electoral como el de 2006, donde el actual presidente, Felipe Calderón, se impuso a López Obrador por una exigua diferencia, nunca admitida por el derrotado, y cuyo fantasma todavía está presente.
