San Juan, 21 de abril.- Pasaron casi 2 años desde que su padre, Cristian Fretes, mató a su madre, Estela Bustos. Él y sus 3 hermanos quedaron al cuidado de un tío y reciben ayuda psicológica desde que los invadió la tragedia. Con esa asistencia, se detectó que, aparentemente, el padre abusaba de sus hijos. Hoy, todo lo que vivió le está pasando factura al niño de 11 años, el segundo de los hermanos. Por eso, se decidió enviarlo a un hogar en el que puedan brindarle mayor asistencia.

Tras el asesinato de su madre, su padre quedó preso. Los 4 hermanos quedaron a cargo de uno de los hermanos de su mamá. Pero el niño de 11 años generó un lazo especial con su tía, Nancy Duarte, por eso estaba en su casa. Sin embargo, su malestar emocional alertó a la familia y las autoridades. Y el pasado 16 de abril, se fue trasladado a un hogar.

“El chico empezó a sufrir una serie de inconvenientes. Evaluamos la situación y notamos que sus hermanos están bien, integrados. Pero él no. Entonces se tomó la decisión de enviarlo a un hogar para que reciba una asistencia psicológica más intensa”, comentó la jueza María Julia Camus, a cargo del caso.

Por otra parte, Camus detalló que un año después del asesinato, "los chicos pudieron verbalizar en la terapia haber sufrido un presunto delito contra la integridad sexual –por parte de su padre-. Y eso es lo que le está provocando una crisis “.

Ahora, las autoridades esperan que el niño pueda salir de su situación de conflicto y logre reintegrarse con su familia y socialmente, tal como lo están haciendo sus hermanos.