Ganó Bush
El estado de Ohio fue para el republicano George W. Bush en 2000 y 2004. En este último caso por apenas un 1% de los votos y en ambos gracias a las raíces genealógicas del ex presidente, que se remontan a su bisabuelo Samuel, un empresario de Columbus.
Las voces de Barack Obama y Mitt Romney se oyen sin cesar. La publicidad electoral no da respiro en Ohio, donde se decide, en buena parte, el dueño de la Casa Blanca. El diverso, vacilante e industrial Ohio es como una madre de todas las batallas que los candidatos al Salón Oval buscan ganar hasta con el último aliento.
Pero ¿qué hace que Ohio sea tan decisivo? Primero, el propio sistema de elección presidencial indirecta de EEUU, según el cual el ganador es quien acumula al menos 270 votos estatales en el colegio electoral y no necesariamente el que saca más votos individuales a nivel nacional.
Un puñado de ocho o nueve estados, como Ohio, se han mostrado vacilantes en décadas de elecciones presidenciales. Ohio es uno de estos estados porque está ubicado en el centro de la cultura y geografía estadounidenses. Un estado social y económicamente diverso, repleto de ciudades industriales, pequeñas localidades, suburbios residenciales, grandes universidades, comunidades rurales y mineras. ‘Es un verdadero microcosmos de EEUU. Los ricos y pobres, las mayorías y minorías, lo rural y lo urbano, todo está representado en una proporción similar‘ a la del país en su conjunto, dijo a Télam Mark Cassell, profesor de Ciencias Políticas de la universidad Kent State University.
‘Compañías como McDonalds lanzan sus productos aquí para ver si los venderán o no en el resto de Estados Unidos‘, agregó Cassell sobre este auténtico laboratorio de marketing.
El estado volverá a ser clave en la elección del próximo martes. La estadística abruma: ningún candidato republicano logró jamás la Presidencia habiendo perdido en Ohio. Según encuestas, hay una ligera ventaja en favor del actual presidente de EEUU, Barack Obama.
