El Estadio Abierto del Parque de Mayo se llenaba de niños que le mostraban al público coreografías gimnásticas. Cada departamento organizaba una actividad. Había bailes nocturnos y desfiles de carruajes. Hace unos 60 años, la Semana Sarmientina era la fiesta más importante que había en la provincia y durante varias décadas la identificó en el resto del país, tal como hoy sucede con la Fiesta del Sol. Pero la celebración que se organizó para homenajear al prócer sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento fue decayendo con los años. Hoy durante la Semana Sarmientina sólo se realizan actos protocolares y un desfile escolar el 11 de septiembre, que se recuerda la fecha de su fallecimiento, del que hoy se cumplen 122 años.

San Juan quería llamar la atención en el resto del país y buscar un modo de identificarse. Es por eso que en la década del "50, los actos (que en realidad habían empezado a tomar forma la década anterior) para homenajear a Sarmiento ya eran imponentes. "Sarmiento, el Maestro de América, era sanjuanino. Qué mejor que usar su figura para que esta provincia tuviera identidad. En aquella época, la Semana Sarmientina fue para la gente lo que hoy es la Fiesta del Sol", dijo el historiador Edgardo Mendoza.

Las crónicas periodísticas de la época relatan la llegada de coreógrafos y escenógrafos que venían desde Buenos Aires para colaborar en el armado de la celebración. Así, en el Estadio Abierto se reunían más de 2.000 alumnos que habían ensayado durante un año distintas coreografías gimnásticas. Cada departamento organizaba un homenaje y había actividades durante la semana anterior al 11 de septiembre. Según contó Mendoza, el inicio de los festejos se anunciaba con bombos y platillos y durante ellos, los chicos no iban a la escuela. Así, la actividad mayor se realizaba en el estadio. Allí, las escuelas y las agrupaciones gauchas se instalaban durante toda la semana y colocaban stands donde se podía degustar platos típicos, escuchar música y hasta bailar una zamba.

Fue en esa época cuando comenzaron a realizarse carreras de caballos a las que denominaron Clásico Domingo Faustino Sarmiento, y que todavía se lleva a cabo. Otro de los rituales infaltables era la colocación de nuevos ejemplares de árboles en distintos puntos de la provincia. En una oportunidad, en 1952, llegaron a plantar más de 800 árboles, una cifra récord para la época. Esto se hacía para recordar que Sarmiento fue un amante de la botánica y el que inició la forestación masiva en la provincia. "La Semana Sarmientina comenzó a decaer a fines de los "60 y nunca más volvió al esplendor de 1950", agregó Mendoza. Esta costumbre todavía perdura, ya que durante la semana previa a recordar el fallecimiento del prócer, siempre se planta un árbol en algún punto de la provincia.

Fueron varios los motivos que influyeron en este ocaso. Por un lado, comenzó a festejarse el Día del Estudiante y el de la Primavera. Según Mendoza, esta fiesta, que se realizaba una semana después que la de Sarmiento, empezó a opacarla. A esto se sumó que a principios de los "70 surgió la Fiesta Provincial del Sol, para dar identidad a la provincia y lentamente reemplazó en importancia a la vieja Semana Sarmientina. "El problema fue que no hubo una decisión política de continuar la fiesta en honor a Sarmiento y por eso empezó a perder importancia", dijo Mendoza. En 1988, cuando se cumplió 100 años del fallecimiento del prócer, en la provincia se armó una agenda con distintos tipos de actividades, pero las celebraciones no alcanzaron el esplendor de sus inicios. Ahora, durante la Semana Sarmientina, se realizan actos protocolares y algunas charlas en las escuelas, mientras que el 11 de septiembre se lleva a cabo un desfile cívico militar que pasa por la puerta de la Casa de Sarmiento, que hoy incluso estará cerrada al público porque la están refaccionando.